viernes, 11 de noviembre de 2016

EL ABISMO LITÚRGICO QUE SEPARA ORIENTE DE OCCIDENTE


Estoy convencido que mientras la Iglesia no se proponga seriamente recobrar el carácter sagrado y trascendente de su liturgia, el ecumenismo con nuestros hermanos ortodoxos no irá más allá de unos cuantos abrazos fraternos, algunos ósculos de la paz o la firma de alguna declaración conjunta que pasará a dormir muy pronto el sueño de los justos. Nuestras impresentables liturgias, por desgracia demasiado frecuentes, no pueden ofrecer incentivo alguno al alma ortodoxa, particularmente sensible al aspecto mistérico y trascendente del culto; alma fidelísima a sus más remotas tradiciones litúrgicas y siempre deseosa de postrarse ante lo divino y entrever lo eterno. Así me lo daba a entender un amable sacristán, mientras visitaba una iglesia ortodoxa de rito bizantino. No olvidemos que también hay razones ecuménicas profundas para llevar a cabo la reforma de la reforma que desea impulsar el cardenal Sarah, siguiendo las huellas del Papa Benedicto. Y el mismo Papa Francisco es consciente de esta carencia en nuestras celebraciones litúrgicas. Tiempo atrás, en su viaje de regreso de Rio de Janeiro a Roma, comentó al respecto: «Las Iglesias ortodoxas han conservado esa liturgia prístina tan bella. Nosotros hemos perdido un poco el sentido de la adoración. Ellos la han conservado, ellos alaban a Dios, ellos adoran a Dios. Necesitamos esta renovación, esta luz que viene de Oriente». Entonces, ¿a qué esperar?



2 comentarios:

  1. Muy interesante, se adquiere Cultura religiosa.

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  2. Es historia e Interesante, Me gusta mucho, porque aprendo con conocimientos,

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