martes, 31 de marzo de 2020

LA HOSTIA SANTA, PROPIEDAD DEL SACERDOTE


Aunque escritas hace un siglo y ciertas circunstancias hayan cambiado, las siguientes palabras del beato Marmion siguen siendo sustancialmente válidas en nuestros días. Solo una renovada conciencia del sacerdote como custodio celoso de la Eucaristía podrá revertir la sequía vocacional que afecta hoy a la Iglesia.

«L
a hostia es hasta tal punto el objeto propio del sacerdote, que su poder sobre ella no está limitado más que por las leyes y las prescripciones de la Iglesia. Jesús se confía a su sacerdote como se confió a María; y el sacerdote es el único que, fuera del caso de extrema necesidad, tiene el derecho a tocarlo, de darlo a los demás. El guarda la llave del tabernáculo. Él toma a Jesús para llevar la comunión a los enfermos, para bendecir al pueblo; él lo conduce por las calles en procesión». (Beato Columba Marmion, Jesucristo ideal del Sacerdote, Buenos Aires 1954, p. 51).

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