sábado, 29 de febrero de 2020

SAN BERNARDO, INVITACIÓN AL AYUNO


Texto de San Bernardo tomado de un sermón en tiempo de Cuaresma. El Santo Abad nos invita a un ayuno integral: conviene que ayune todo lo que ha pecado.

«S
i solo pecó la gula, que ayune la gula, y basta. Mas si pecaron los demás miembros, ¿por qué no han de ayunar? Ayunen, pues, los ojos que saquearon el alma; ayunen los oídos, la lengua, las manos e incluso la misma alma. Ayunen los ojos de miradas curiosas y de toda altanería, para que, sinceramente humillados, se sometan a la penitencia los que antes vagaban libremente para el pecado. Ayunen los oídos, maliciosamente deseosos de cuentos, chismes y futilidades que nada aprovechan para la salvación. Ayune la lengua de la detracción y la crítica, de las conversaciones inútiles, vanas y ridículas. Alguna vez incluso, por la seriedad del silencio, ayune de las palabras que puedan parecer necesarias. Ayunen las manos de señas inútiles y de trabajos que no provengan de la obediencia. Pero ayune el alma, sobre todo, de los vicios y de su propia voluntad. Sin este ayuno, el Señor reprueba todo lo demás, como está escrito: El día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio interés» (San Bernardo, Obras completas, vol. III, BAC 1985, p. 425).

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