viernes, 14 de junio de 2013

ANÉCDOTAS EUCARÍSTICAS. DIOS SE HACE MI TESORO

Solamente el alma hecha a imagen y semejanza de Dios tiene el privilegio de gustar la Comunión eucarística. Por eso San Alfonso María nos dirá que su suerte sobrepasa en mucho a la de los sagrados vasos, cirios y flores, cuya fortuna hasta aquí ha loado:


¡Ay qué vaso, qué cirios, ay qué flores!
Más que la vuestra estimo mi ventura
cuando viene el Amor de mis amores,
lleno, a mí, de piedad y de ternura,
y recibo de pan bajo sabores
a mi bien y mi Dios yo, vil criatura.
¿Cómo entonces no muero y me enamoro,
pues todo mío se hace mi Tesoro?

miércoles, 12 de junio de 2013

ANÉCDOTAS EUCARÍSTICAS. EN TI SE ESCONDE MI AMADO

Desde las flores y velas el alma de San Alfonso vuela a posarse en los vasos sagrados, dichosos recipientes que contienen el Cuerpo Sacratísimo del Señor. Así, al anhelo de ser bella flor o cirio ardiente junto a Jesús sacramentado, se añade ahora el deseo aún más noble de ser copón:


¡Vaso sagrado, tú más venturoso!
en ti se esconde y enciérrase mi Amado.
¡Quién más noble que tú, quién más dichoso,
si de asilo a mi Dios has sido dado!
¡Oh si fuese tu oficio tan hermoso
sólo un día a mi pecho encomendado,
todo fuego y amor fuera mi pecho,
del fuego y del Amor morada hecho!



lunes, 10 de junio de 2013

ANÉCDOTAS EUCARÍSTICAS. DERRETIRME DE AMOR

Cautivado por la suerte que corren las flores junto al Sagrario, San Alfonso María de Ligorio dirige entonces su corazón a los cirios que silenciosamente lucen y arden en la presencia de Jesús sacramentado:



¡Qué ventura la vuestra que así ardiendo
honráis, cirios, al vuestro y mi Señor!
Cual vosotros un día estar luciendo
quisiera mi alma, hecha luz y ardor;
y cual os vais vosotros derritiendo,
derretirme quisiera yo de amor.
¡Cuánto os envidio y que contento habría
con la vuestra en trocar la suerte mía!

sábado, 8 de junio de 2013

ANÉCDOTAS EUCARÍSTICAS. ¡OH DICHOSAS FLORES!


San Alfonso María de Ligorio, alma sabia y delicada como pocas, volcó su amor a Jesús Sacramentado en un poema encantador de cinco estrofas. En la primera, expresa la santa envidia que le causan las flores tan próximas al Tabernáculo:

“Cuánta es vuestra dicha, oh flores, que estáis
de Jesús tan cercanas noche y día;
siempre a su lado, nunca le dejáis
hasta morir allí en su compañía.
si en tan bello lugar, de que gozáis,
fijar pudiera la morada mía,
¡oh qué suerte y que honor habría hallado
finar la vida de mi Vida al lado”.


martes, 4 de junio de 2013

LA MISA TRIDENTINA. UNA PUERTA ABIERTA A LA FE DE LOS JOVENES

Con el título La Misa tridentina favorece el recogimiento interior, el blog italiano cordialiter ha publicado una interesantísima carta entre otras cosas por su valor testimonial. En ella un joven agradece el trabajo de cordialiter en la difusión de los valores tradicionales y siempre actuales de la Iglesia, y cuenta con gran sencillez cómo su encuentro con la liturgia tradicional le ha devuelto el entusiasmo de asistir a misa. Ofrezco a continuación la traducción castellana de algunos párrafos de esta carta, que me parecen dignos de una lectura atenta tanto de jóvenes y viejos, como de sacerdotes y Obispos que a veces no logran superar sus injustificados reparos a la hora de permitir la difusión de este tesoro litúrgico que nos devolvió el gran Benedicto XVI y acaba de confirmar el gran Francisco I.

Estimado Cordialiter,  

  “…Quisiera también agradecerte por tu contribución a reavivar el interés de los jóvenes por la misa de siempre. Y a este propósito quiero escribirte algo sobre mi experiencia al encontrarme con la liturgia antigua. Tuvo lugar en un momento de mis estudios universitarios, hace unos años, después que había abandonado durante más de un año, la asistencia a la misa dominical. La razón de mi abandono fue el tedio, el cansancio por la repetición de palabras que entonces se me presentaban vacías y que había sentido casi siempre iguales, todos los domingos hasta ese momento. Luego me tomé un "período de reflexión" en el que, aún consciente de la importancia de mi fe, no obstante se me hiciera fatigoso sentirla, me puse a leer muchos libros, buscando argumentos que hubiesen resuelto aquellas dudas sobre la fe que nadie se había tomado la molestia en disipar. Una de las cosas que no podía soportar era la actitud de "una de cal y otra de arena", que parecía brillar en diversos discursos de algunos hombres de Iglesia. Otra cosa que no entendía era el hecho de que muchos sacerdotes, ya escasos en número y frecuentemente incomprendidos por la sociedad, no perdieran las ocasiones de criticarse  entre sí. Finalmente toleraba mal la tendencia de varios sacerdotes a una “exquisitez verbal", es decir, su tendencia a hablar demasiado y escuchar poco, hasta el punto de que varios años antes había abandonado la dirección espiritual para evitar ser aturdido por discursos, que por muy bien hechos que fueran, ahora me sentaban como una torta demasiado dulce. En resumen, me decidí a buscar la dirección espiritual en la lectura.”
  “Hubo varios autores que me ayudaron muchísimo; el primero es el cardenal Giacomo Biffi, con su estilo ortodoxo y humorístico a la vez, que no se frenaba de ser punzante. Después Vittorio Messori, entre los que viven; Chesterton y Guareschi entre los autores del pasado. Finalmente, tuve la suerte de poder frecuentar en la ciudad donde estudiaba, una misa tridentina celebrada por un sacerdote muy amante de la liturgia, así como del buen arte y la buena música, hasta el punto que las misas eran animadas a menudo por los estudiantes del conservatorio, que hacían de las celebraciones algo verdaderamente digno de una misa pascual, aunque se tratara del tiempo ordinario. Entre todo lo que me ha impactado, dos cosas en particular me han hecho pensar sobre la injusta fama que esta misa tiene entre muchos sacerdotes y fieles. En primer lugar, el sacerdote hablaba mucho menos, y esto me dejaba mucho más espacio para la oración y el recogimiento personal, la meditación sobre el misterio y el Evangelio. Una cosa que toleraba mal de muchas celebraciones a las que había asistido en el pasado, era el hecho de que el sacerdote no perdía ocasión para hacer oír su voz, incluso con comentarios personales, durante la misa, tanto que me parecía estar asistiendo más a una conferencia que una celebración de la eucarística”.
  “Otro aspecto es el mismo hecho de que el sacerdote esté vuelto versus Deum, cosa que en teoría debería darse también en una misa novus ordo bien celebrada, hasta donde tengo entendido. Y este hecho me parecía particularmente "democrático", a pesar de cuanto se dice de la misa tridentina. En efecto, el sacerdote se sitúa en la misma dirección que todos los fieles, y esto constituye una señal clara de la igualdad de todos ante Dios, frente a quien todos deben arrodillarse. Justo lo contrario de una celebración en la que la posición central del altar se sustituye por una “cátedra”, como significando que el sacerdote es más sabio y más importante que el resto de los fieles, que por el contrario se sientan abajo,  en las bancas. Justo como en la universidad o en una conferencia…”
  “Te agradezco por la paciencia con la que has leído estas consideraciones, y por tu decisión de llevar a cabo la tarea que te has impuesto de difundir el amor a Jesús y María”.

   Y nosotros agradecemos el testimonio de este joven y a cordialiter por su publicación, con la  esperanza  de  que  contribuya también en el mundo hispanoamericano a la difusión de la Misa de siempre.

domingo, 2 de junio de 2013

DE LA FIESTA DEL "CORPUS CHRISTI"

A mi modo de ver, un breve y precioso compendio teológico y espiritual de la fiesta que hoy celebra la Iglesia Católica, son estas sencillas preguntas del viejo y siempre nuevo catecismo de San Pio X.

113. ¿Qué fiesta se celebra el jueves después de la fiesta de la Santísima Trinidad? -El jueves después de la fiesta de la Santísima Trinidad se celebra la solemnidad del Santísimo Sacramento o Corpus Christi. 
(Actualmente, donde no es feriado civil suele trasladarse al domingo siguiente).

114. ¿No se celebra el Jueves Santo la Institución del Santísimo Sacramento? - La Iglesia celebra el Jueves Santo la institución del Santísimo Sacramento; pero como entonces está ocupada principalmente en funciones de luto por la Pasión de Jesucristo, ha juzgado conveniente instituir otra fiesta particular para honrar este misterio en pleno regocijo.

115. ¿De qué modo podremos honrar el misterio que se celebra el día del CORPUS? - Para honrar el misterio que se celebra el día del Corpus: 1°, hemos de acercarnos con particular devoción y fervor a la Sagrada Comunión y dar gracias con todo el afecto de nuestra alma al Señor que se ha dignado dársenos a cada uno de nosotros en este sacramento; 2°, hemos de asistir en esta solemnidad a los oficios divinos, y particularmente al santo sacrificio de la Misa, y hacer frecuentes visitas a Jesús, oculto en las especies sacramentales.

116. ¿Por qué en la fiesta del CORPUS se lleva solemnemente la Santísima Eucaristía en procesión? -En la fiesta del Corpus se lleva solemnemente la Santísima Eucaristía en procesión: 1°, para honrar la Humanidad Santísima de nuestro Señor, escondida en las especies sacramentales; 2°, para avivar la fe y aumentar la devoción de los fieles a este misterio; 3°, para celebrar la victoria que ha dado a su Iglesia contra todos los enemigos del Sacramento; 4°, para reparar de algún modo las injurias que recibe de los enemigos de nuestra religión.

117. ¿Cómo hay que asistir a la procesión del CORPUS? - A la procesión del Corpus hay que asistir: 1°, con gran recogimiento y modestia, no mirando a una parte y a otra ni hablando sin necesidad: 2°, con intención de honrar por medio de nuestras adoraciones el triunfo de Jesucristo; 3°, pidiéndole humildemente perdón de las comuniones indignas y de todas las demás profanaciones que se cometen contra este divino Sacramento: 4°, con sentimientos de fe, confianza, amor y reconocimiento a Jesucristo, presente en la hostia consagrada.


(Catecismo Mayor. Prescrito por San Pio X, Ed. Magisterio Español, Madrid 1973, p. 150.151).

sábado, 1 de junio de 2013

ANÉCDOTAS EUCARÍSTICAS: ¿QUÉ ME HABÉIS DADO?

 La presencia de Jesucristo en la Hostia Santa no es una presencia simbólica ni se reduce a un mero sentimiento subjetivo. Es una presencia verdadera, real y substancial, totalmente objetiva, oculta a la percepción de los sentidos, pero cierta y patente a los ojos de la fe. Así nos lo enseña la Iglesia y lo ilustra esta hermosa anécdota:

 El anciano San Alfonso María de Ligorio*, en los últimos años de su vida, no pudiendo ya celebrar la santa Misa, se contentaba con recibir todos los días la sagrada Comunión. Una vez, apenas había recibido la hostia, comenzó a gritar: “¿Qué es lo que me habéis dado? ¡No me habéis dado a mi Jesús!” Quienes le acompañaban quedaron atónitos y admirados de sus palabras, y mucho más de las lágrimas que derramaba el Santo. Entonces fue interrogado el sacerdote que había celebrado la Misa, después de la cual, le daban la Comunión con la partícula consagrada en la misma Misa; se preguntó igualmente al que le había ayudado, y se llegó a saber que el pobre celebrante, por distracción, omitió la consagración; del Memento de los vivos había pasado al de los difuntos, confundiendo aquél con éste. Por eso, tenía razón el santo anciano para exclamar: “¿Qué es lo que me habéis dado? ¡No me habéis dado a mi Jesús!” (cf. Antonino de Castellammare, El alma Eucarística, 1940, p. 435).


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*Obispo y Doctor de la Iglesia (1696-1787). Fundador de la Congregación del Santísimo Redentor (Redentoristas). Patrón de confesores y moralistas.