El padre Antonius Maria Mamsery,
misionero tanzano de la Santa Cruz, celebró este año la misa de Pentecostés durante
la tradicional peregrinación a Chartres. Era la primera vez que participaba y
ha quedado conmovido; preguntado sobre sus impresiones, ha dicho: «Es la
esperanza de Europa, la esperanza de la cultura cristiana, la esperanza del
renacimiento de la fe y del catolicismo como lo fue en el pasado». El padre
Antonius Maria conoce por experiencia propia el valor y la fuerza del rito
antiguo; cómo a través de él muchas almas se topan con el misterio; cómo es un vehículo
espléndido de transmisión íntegra de la fe de la Iglesia y cómo predispone
muchos corazones a la conversión. Además, está convencido que «la destrucción
del carácter sagrado de la liturgia en muchos lugares ha sido y sigue siendo la
principal catástrofe de nuestro tiempo». Vaya de nuestra parte la oración y
el apoyo al padre Antonius, a su labor misionera y a la tarea de difundir la
misa tradicional en el continente africano.
Recientemente se han publicado dos entrevistas al padre Mamsery cuya lectura recomendamos. (Ver: advaticanum.com y france-catholique.fr, traducida al español en infocatolica.com. De esta última transcribo la interesante respuesta del padre Antonius Maria a la pregunta sobre el carácter misionero de la liturgia.
* * *
¿De qué maneras puede la liturgia
ser misionera?
«La liturgia expresa lo que creemos,
cómo creemos, en quién creemos y la reverencia que le debemos… Por eso no
podemos tomarla a la ligera. Uno de los grandes errores de nuestro tiempo es
creer que la «participación activa» en la liturgia consiste en gesticular con
las manos y el cuerpo, hacer ruido, tocar instrumentos musicales, etc.
Humildemente pregunto: ¿te atreverías a hacer eso bajo la Cruz, viendo a tu
Maestro morir en un sufrimiento horrible? ¿No? Entonces, ¿por qué durante la
Santa Misa? El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que la Misa es el
mismo sacrificio de la Cruz, ofrecido en nuestros altares… La destrucción
del carácter sagrado de la liturgia en muchos lugares ha sido y sigue siendo la
principal catástrofe de nuestro tiempo.
Los primeros misioneros, al llegar a tierras extranjeras sin conocer el idioma, simplemente celebraban la Santa Misa con reverencia, y los paganos se sentían atraídos por estos «hermosos gestos», abandonando su culto pagano para volverse hacia este Dios verdadero, tan venerado por los misioneros. La liturgia misma era un llamado a la conversión. Esto es precisamente lo que está sucediendo hoy… Todos los continentes, pero especialmente Europa y América, están presenciando la conversión de un gran número de jóvenes, no gracias a los famosos predicadores de nuestro tiempo, ni a los hacedores de milagros, sino gracias a la liturgia tradicional… ¡Nadie puede negarlo con toda honestidad! Es el Espíritu Santo quien revela toda la Verdad, como prometió Nuestro Señor. Hoy en día, muchos documentos del Magisterio nos invitan a abrirnos a escuchar al Espíritu… Creo que ahora es el momento, más que nunca, de escuchar lo que el Espíritu del Señor comunica a la Iglesia de nuestro tiempo a través de los miles de jóvenes que caminan juntos con alegría, haciendo importantes sacrificios, en busca de la Verdad».
(Los destacados son nuestros).
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