lunes, 15 de julio de 2024

EL LLANTO DEL SALVADOR

San Buenaventura fue un asiduo contemplativo del Divino Crucificado. De una de sus obras místicas son estas palabras piadosas e incisivas sobre las lágrimas del Redentor:

«Para desahogar la ternura de la infinita piedad, el buen Jesús, fuente de toda misericordia, lloró por nosotros miserables, y no una vez sola, sino muchas. Primeramente en la tumba de Lázaro, después sobre la ciudad y, por último, en la Cruz, brotaron de aquellos piadosísimos ojos arroyos de lágrimas en expiación de todos los pecados; fue copioso el llanto del Salvador, que lamentaba ya la miseria de la flaqueza humana, ya la profunda ceguedad de los corazones, ya la suma perversidad de los obstinados en la malicia.

¡Oh corazón duro, insensato y perverso, digno de ser llorado como muerto a la verdadera vida!, llora por ti la Sabiduría del Padre ¿y tú entre tantas miserias te diviertes y ríes? Considera a tu médico que llora y haz, como en la muerte del hijo unigénito, llanto doloroso; día y noche, cual torrente, vierte lágrimas; no te des punto de reposo, no calles la pupila de tus ojos» (Jer 6, 26; Lament 2, 18).

San Buenaventura, El árbol de la vida, en Diez Opúsculos Místicos, Buenos Aires 1947, p.136.



 

jueves, 11 de julio de 2024

SAN BENITO PATRONO DE EUROPA

Hace 60 años, mediante la Carta Apostólica PACIS NUNTIUS (24 de octubre de 1964), el Papa Pablo VI proclamaba a San Benito patrono principal de Europa. Dejo a continuación un extracto de esta Carta Apostólica. 

Fuente: vatican.va

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«Mensajero de paz, realizador de unión, maestro de civilización y, sobre todo, heraldo de la religión de Cristo y fundador de la vida monástica en Occidente: estos son los justos títulos de la exaltación de san Benito Abad.

A la caída del Imperio Romano, ya exhausto, mientras algunas regiones de Europa parecían sumirse en las tinieblas y otras carecían aún de civilización y de valores espirituales, fue él con constante y asiduo empeño quien hizo nacer en éste nuestro Continente la aurora de una nueva era. Principalmente él y sus hijos llevaron con la cruz, con el libro y el arado el progreso cristiano a las poblaciones desparramadas desde el Mediterráneo hasta Escandinavia, desde Irlanda hasta las llanuras de Polonia.

Con la Cruz, es decir, con la ley de Cristo, dio consistencia y desarrollo a los ordenamientos de la vida pública y privada. A este respecto cabe recordar que enseñó a la humanidad la primacía del culto divino por medio del "Opus Dei", o sea de la oración litúrgica y ritual. Y así fue como consolidó la unidad espiritual de Europa en virtud de la cual pueblos divididos en el campo lingüístico, étnico y cultural advirtieron que constituían el único pueblo de Dios; unidad que, gracias al esfuerzo constante de aquellos monjes que siguieron a tan insigne maestro, llegó a ser la característica distintiva de la Edad Media. Todos los hombres de buena voluntad de nuestros tiempos tratan de reconstruir esta unidad que, como afirma San Agustín, es "ejemplar y tipo de belleza absoluta", y que, por desgracia, ha sido rota en una confusión de acontecimientos históricos.

Con el libro, o sea con la cultura, el mismo San Benito, de quien tantos monasterios tomaron nombre y vigor, salvó con providencial solicitud, en el momento en que el patrimonio humanista estaba desperdigándose, la tradición clásica de los antiguos, transmitiéndola intacta a la posteridad y restaurando el culto del saber.

Fue con el arado, en fin, es decir, con el cultivo de los campos y con otras iniciativas análogas, como consiguió transformar tierras desiertas y selváticas en campos fertilísimos y en graciosos jardines; y uniendo la oración al trabajo material, según su famoso lema "ora et labora", ennobleció y elevó el esfuerzo humano…

Sea, pues, tan insigne Santo el que acoja Nuestros votos y así como en otro tiempo con la luz de la civilización cristiana logró disipar las tinieblas e irradiar el don de la paz, así también ahora presida toda la vida europea y con su intercesión la desarrolle y la incremente cada vez más».


domingo, 7 de julio de 2024

NECESIDAD DE SUMMORUM PONTIFICUM

Hace 17 años el Papa Benedicto XVI ponía generosamente al alcance de todos el rico tesoro del misal de San Pio V. Hoy, por el contrario, muchos quieren volver a enterrarlo -es demasiado seductor-, o simplemente permitirlo como golosina para grupos acotados que, como niños caprichosos, se obstinan en reclamarlo. Benedicto XVI, inteligente y visionario como pocos, percibió desde un primer momento que la prohibición del rito antiguo ponía en entredicho la misma fidelidad de la reforma a la tradición litúrgica plurisecular de la Iglesia. Por eso siempre se opuso a la restricción del viejo misal. Pocos meses antes de la publicación del motu proprio Summorum Pontificum y muy en sintonía con el Papa, Dom Christopher Zielinski OSB, comentaba que «el rito antiguo se convierte en un tesoro vivo de la Iglesia y proporciona también un criterio de devoción, de misterio y de catequesis hacia el que deberían encaminarse las celebraciones del Novus Ordo. En otras palabras, la misa tridentina es el eslabón perdido; y hasta que no sea redescubierta en toda su fiel verdad y belleza, el Novus Ordo no se ajustará al crecimiento orgánico y al cambio natural que ha caracterizado a la liturgia desde sus inicios».* Es exactamente lo que buscaba el Papa Ratzinger; a su vez, intentaba crear una atmósfera de mutua comprensión que fortaleciera la reconciliación al interior de la Iglesia. El gran Benedicto, que ya goza del esplendor de la liturgia celestial, nos ayude a hacer fructificar su valioso legado doctrinal y litúrgico.

*Cf introiboadaltaredei.wordpress.com /2007/05/


lunes, 1 de julio de 2024

LA SANGRE DE CRISTO, PRECIO DE NUESTRA REDENCIÓN

Omnipotente y sempiterno Dios, que constituiste a tu Unigénito Hijo Redentor del mundo, y quisiste ser aplacado con su Sangre, te suplicamos nos concedas, que de tal modo veneremos con solemne culto el precio de nuestra salvación, y seamos preservados en la tierra, por su virtud, de los males de la vida presente, que gocemos de sus frutos eternos en el cielo. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Omnípotens sempitérne Deus, qui unigénitum Fílium tuum mundi Redemptórem constituísti, ac ejus Sánguine placári voluísti: concéde, quǽsumus, salútis nostræ prétium sollémni cultu ita venerári, atque a præséntis vitæ malis ejus virtúte deféndi in terris; ut fructu perpétuo lætémur in coelis. Per eúndem Dominum Nostrum Iesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

(Colecta de la fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Misal Romano 1962, 1° de julio)



 

sábado, 29 de junio de 2024

IN HONOREM SANCTORUM APOSTOLORUM PETRI ET PAULI

Imagen: wikipedia.org

Al menos en 6 ocasiones se hace mención explícita de los apóstoles Pedro y Pablo en el rito tradicional de la misa. Estas referencias no son reiteraciones inútiles, sino una clara manifestación del amor y veneración que los cristianos de todos los tiempos han guardado por estas figuras egregias, cimientos de la Iglesia, que amaron a Cristo con todas sus fuerzas y fecundaron la Iglesia con su sangre. Acudamos a la intercesión de estos santos Apóstoles para pedir la libertad y exaltación del rito romano tradicional, ya que en él se los invoca y honra de manera selecta y generosa. Desde su gloria pueden más que cualquier poder de la tierra. 


 

jueves, 27 de junio de 2024

PARA UNA COMUNIÓN FRUCTUOSA

«Puesto que el fin de la Eucaristía es la unión nuestra con Jesús y con Dios de modo íntimo, transformador y permanente, todo cuanto procure esta unión, en la preparación o en la acción de gracias, hará más intensos sus efectos.

La preparación habrá de ser, por lo tanto, una especie de unión por adelantado con el Señor. Suponemos estar ya unida el alma a Dios por la gracia santificante, sin lo cual la comunión sería un sacrilegio.

1) Antes que otra cosa hemos de procurar el perfecto cumplimiento de todos nuestros deberes de estado, en unión con Jesús, y para complacerle. Ciertamente éste es el medio mejor de hacer que venga a nosotros Aquel cuya vida entera se compendia en la obediencia filial a su Padre, para más complacerle: “Quae placita sunt ei facio semper” (Jn 8, 29).

2) Humildad sincera, fundada en parte en la grandeza y santidad del Señor, y en parte en nuestra pobreza e indignidad: Domine, non sum dignus... Esta disposición hace, por decirlo así, el vacío en nuestra alma, despojándola del egoísmo, de la soberbia, de la presunción; porque únicamente en el vacío de sí mismo se obra la unión con Dios: cuanto más nos vaciemos de nosotros, tanto mejor preparada queda nuestra alma para que Dios la tome y la posea.

3) A la humildad acompañará un ardiente deseo de unirnos con Dios en la Eucaristía: al sentir vivamente nuestra flaqueza y pobreza, suspiraremos, por el único que puede fortalecernos, enriquecernos con sus dones, y llenar el vacío de nuestro corazón. Este deseo, ensanchando los senos de nuestra alma, la abrirá de par en par para que en ella entre el que desea darse por entero a nosotros: Desiderio desideravi hoc pascha manducare vobiscum» (Lc 22, 15). (Ad. Tanquerey, Compendio de Teología Ascética y Mística, Ed. Palabra 1990, p. 165-166).

martes, 18 de junio de 2024

CARDENAL SARAH: UN ATEÍSMO PRÁCTICO SE DESLIZA DENTRO DE LA IGLESIA.

Recojo algunos párrafos de la conferencia que el Cardenal Robert Sarah pronunció en la Universidad Católica de América, Washington D. C., el pasado 13 de junio. Según el Cardenal, el desprecio por las tradiciones teológicas, magisteriales y litúrgicas de la Iglesia sería una manifestación más de ese “ateísmo práctico” que pretende no tanto negar a Dios como marginarlo del campo de juego. (Los destacados son nuestros). 

Video y texto completo en español en portaluz.org

«Hay un intento de ignorar, si no rechazar, el enfoque tradicional de la teología moral, tal como lo definen tan bien la Veritatis Splendor y el Catecismo de la Iglesia Católica. Si lo hacemos, todo se vuelve condicional y subjetivo. Acoger a todos significa ignorar la Escritura, la Tradición y el Magisterio.

Ninguno de los proponentes de este cambio de paradigma dentro de la Iglesia rechaza a Dios de plano, pero tratan la Revelación como algo secundario, o al menos en pie de igualdad con la experiencia y la ciencia moderna. Así es como funciona el ateísmo práctico. No niega a Dios, sino que funciona como si Dios no fuera central.

Vemos este enfoque no sólo en la teología moral, sino también en la liturgia. Las tradiciones sagradas que han servido bien a la Iglesia durante cientos de años ahora se presentan como peligrosas. Tanto enfoque en lo horizontal empuja hacia afuera lo vertical, como si Dios fuera una experiencia en lugar de una realidad ontológica.

Hay un entendimiento implícito por parte de los proponentes del ateísmo práctico de que la fe de alguna manera limita a la persona. Toman el axioma de San Ireneo, "la gloria de Dios es el hombre plenamente vivo", para significar que el fin más alto del hombre es ser plenamente él mismo. Esto es cierto si entendemos al hombre como una criatura hecha para Dios, pero los ateos prácticos ven a Dios y su orden moral como un factor limitante. Nuestra felicidad, según esta forma de pensar, se encuentra en ser quienes queremos ser, en lugar de conformarnos a Dios y a su orden.

Todo está muy orientado al ‘ahora’. Lo que tiene sentido es aquello que habla del momento contemporáneo, divorciado de nuestra historia individual y corporativa. Esta es la razón por la que las tradiciones de nuestra fe pueden ser descartadas tan fácilmente. Según los ateos prácticos, la tradición es vinculante, no liberadora.

Y, sin embargo, es a través de nuestras tradiciones que nos conocemos más plenamente a nosotros mismos. No somos seres aislados y desconectados de nuestro pasado. Nuestro pasado es lo que da forma a lo que somos hoy».