viernes, 2 de octubre de 2026

EL ABANDONO DEL AMITO

Bajo el título La liturgia y su entorno, la página messainlatino.it publica con periodicidad artículos breves muy recomendables sobre temas litúrgicos, en especial sobre ritos y costumbres que han caído en desuso tras la reforma litúrgica de Pablo VI. Con su lectura uno se percata de que hay muchas maneras de modificar la liturgia sin prohibiciones explícitas –así se evita la incómoda situación de suscitar una reacción adversa–, pero con efectos prácticos igualmente eficaces. Algunos de estos caminos son la opcionalidad, la multiplicación de alternativas, el silencio cómplice, etc. ¡Cuántos preciosos usos litúrgicos han perdido vida en el culto por haberlos dejado opcionales, o por ofrecer múltiples posibilidades en su realización, o simplemente porque ya no se habla de ellos, aunque en ninguna parte conste que estén prohibidos! Dejo aquí en español una de las últimas reflexiones aparecidas en messainlatino, concretamente sobre el abandono del amito y el significado de su caída.



¿AMITO O CIERRE CLER (CREMALLERA)?
Diego Bossoni

La supresión de la obligación formal de llevar el amito en las rúbricas del Misal Romano posconciliar representa uno de los detalles aparentemente menores, pero altamente simbólicos, de la transformación silenciosa que han experimentado los paramentos litúrgicos en occidente a lo largo de las últimas décadas. Concebido tradicionalmente como un rectángulo de lino blanco provisto de largas cintas, que se colocaba alrededor del cuello y sobre los hombros antes de vestir el alba  —pensado originalmente para cubrir el traje civil y formar un cuello rígido y uniforme que protegiera los ornamentos preciosos del sudor—, el amito ha quedado poco a poco relegado al papel de accesorio opcional, prescrito por el rito únicamente en el caso de que el alba litúrgica utilizada no alcance a cubrir por completo la ropa civil que hay debajo. Esta opcionalidad, aparentemente dictada por criterios de simplificación práctica, en realidad ha abierto de par en par la puerta a una implantación masiva de las albas modernas provistas de cremallera, velcro o broches elásticos, una solución de sastrería industrial pensada únicamente para garantizar la máxima rapidez y comodidad en la gestión cotidiana de la sacristía.

Sin embargo, la desaparición casi total del amito en favor del cierre cler resume de forma plástica una trayectoria más amplia de desacralización funcional del rito; en efecto, el amito no era  un mero detalle higiénico ni un capricho estético para ocultar el cuello de la camisa y la corbata, sino que encerraba un profundo valor alegórico y espiritual, grabado en la misma oración que el sacerdote recitaba tradicionalmente al imponerse el amito, primero sobre la cabeza y luego sobre los hombros, invocando la “galea salutis” (el yelmo de la salvación) contra las insidias del maligno y como defensa de la mente y el corazón. De este modo, revestirse no era un simple acto logístico de cambio de ropa, sino un itinerario de despojo del hombre viejo y de revestimiento espiritual, proveerse de una auténtica y verdadera armadura simbólica para la batalla espiritual de la Santa Misa.

Sustituir este gesto ritual, lento y cargado de sentido, por el movimiento rápido y mecánico de una cremallera o de un cierre a tirón, encaja perfectamente con la lógica utilitarista y funcional que ha invadido la práctica pastoral actual, donde el tiempo de preparación se ve reducido y donde la vestimenta litúrgica corre inevitablemente el riesgo de perder su naturaleza de signo sacramental para quedar reducido a un simple uniforme de trabajo, cómodo, aséptico y rápido para ponerse justo antes de correr hacia el altar.

Fuente: messainlatino.it/tag/liturgia-e-dintorni

 


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