viernes, 23 de octubre de 2026

QUO VADIS, DOMINE?

Domine, quo vadis? de Annibale Carracci

Extracto de la homilía de San Juan Pablo II al inicio de su pontificado. Un texto que nos recuerda la disposición de no huir de la cruz en nuestro camino de seguimiento a Cristo. San Juan de la Cruz advertía: “Si quieres llegar a poseer a Cristo, jamás le busques sin la cruz”.

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«¡Pedro vino a Roma!

¿Qué fue lo que le guio y condujo a esta Urbe, corazón del Imperio Romano, sino la obediencia a la inspiración recibida del Señor? Es posible que este pescador de Galilea no hubiera querido venir hasta aquí; que hubiera preferido quedarse allá, a orillas del Lago de Genesaret, con su barca, con sus redes. Pero guiado por el Señor, obediente a su inspiración, llegó hasta aquí.

Según una antigua tradición (que ha tenido magnífica expresión literaria en una novela de Henryk Sienkiewicz), durante la persecución de Nerón, Pedro quería abandonar Roma. Pero el Señor intervino, le salió al encuentro. Pedro se dirigió a Él preguntándole: «Quo vadis, Domine?: ¿Dónde vas, Señor?». Y el Señor le respondió enseguida: «Voy a Roma para ser crucificado por segunda vez». Pedro volvió a Roma y permaneció aquí hasta su crucifixión.

Sí, hermanos e hijos, Roma es la Sede de Pedro. A lo largo de los siglos le han sucedido siempre en esta sede nuevos Obispos. Hoy, un nuevo Obispo sube a la Cátedra Romana de Pedro, un Obispo lleno de temblor, consciente de su indignidad. ¡Y, cómo no temblar ante la grandeza de tal llamada y ante la misión universal de esta Sede Romana!» (San Juan Pablo II, Homilía al inicio de su pontificado, Domingo 22 de octubre de 1978).


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