viernes, 22 de noviembre de 2013

CONCELEBRACIONES QUE RECOGEN, CONCELEBRACIONES QUE DISPERSAN


Quien ha tenido la oportunidad de observar a sacerdotes celebrando a un mismo tiempo el Santo Sacrificio en las así llamadas galerías de altares, deberá reconocer que esta antiquísima costumbre de “concelebrar” es más piadosa y profunda que la difundida concelebración actual. En aquella, resplandece en toda su dignidad la figura egregia del sacerdote, solo y recogido junto al altar de Dios, cargado con las necesidades de todo el pueblo cristiano. En la moderna forma de concelebración, el alter Christus –otro Cristo- que es siempre el sacerdote cuando celebra la Santa Misa, nos aparece forzosamente reducido a mero número, inmerso en un gentío despersonalizado. La persona del sacerdote, ordenada para tener entre sus manos ungidas y consagradas la Víctima Sagrada y ofrecerla pro totius mundi salute, por la salvación de todo el mundo, se nos presenta entonces notablemente empobrecida, asumiendo un papel casi de simple espectador, muchas veces distraída, distante o dispersa. 
Y cuando se trata de concelebraciones masivas, creo advertir incluso la presencia de elementos casi vejatorios para el sacerdocio ministerial. No me parece exagerado, pues el mismo Benedicto XVI se atrevió a plantear la cuestión de si en estas concelebraciones multitudinarias “se mantiene aún la estructura querida por el Señor” para una celebración eucarística.













1 comentario:

  1. Siempre me he preguntado, principalmente cuando he visto a grupitos de sacerdotes concelebrando un día cualquiera: ¿Por qué no van a una capilla donde no haya sacerdote, y celebran?. Podrían ayudar a tanta gente que, en el campo, solo pueden acceder a una Misa mensual.
    Realmente me aterra la cantidad de abusos que se generan en las concelebraciones: Principalmente, que los sacerdotes conversan, discuten, se rien... Eso es doloroso.
    Saludos!

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