jueves, 30 de abril de 2026

BENEDICTO XVI Y LA VIGENCIA DEL MISAL DE SAN PÍO V

Hoy, fiesta de San Pío V, no podemos dejar de recordar el precioso misal que este Pontífice nos dejó para la celebración del Santo Sacrificio. No lleva el sello de lo prefabricado por expertos, sino más bien se asemeja a un jardín que recoge y conserva las más hermosas flores que han brotado en el campo litúrgico de la Iglesia. Para el cardenal Ratzinger, luego Papa Benedicto XVI, la vigencia y uso del antiguo Misal no se reduce a simples motivaciones subjetivas o personales; lo que está en juego en la mutua convivencia de los ritos litúrgicos es la unidad e identidad de la Iglesia consigo misma. Las palabras que siguen no dejan duda al respecto:


«Personalmente, he estado desde el comienzo a favor de la libertad de seguir usando el antiguo Misal, por un motivo muy simple; se estaba comenzado ya entonces a hablar de una ruptura con la Iglesia pre-conciliar, y de la formación de modelos diferentes de Iglesias: una Iglesia preconciliar obsoleta y una Iglesia nueva, conciliar… Me parece esencial y fundamental reconocer que los dos Misales son Misales de la Iglesia, y de la Iglesia que sigue siendo la misma… Y para subrayar que no hay ruptura esencial, que existen tanto la continuidad como la identidad de la Iglesia, me parece indispensable mantener la posibilidad de celebrar según el antiguo Misal como signo de identidad permanente de la Iglesia. Esta es para mí la razón fundamental: lo que hasta 1969 era la liturgia de la Iglesia, lo más sagrado para todos nosotros, no puede convertirse después, con un positivismo increíble, en lo más inaceptable. Si queremos ser creíbles, incluso con este lema de la modernidad, es absolutamente necesario reconocer que lo que era fundamental antes del 69, lo sigue siendo también después: es una misma sacralidad, una misma liturgia» (J. Ratzinger, Obras Completas, Vol. XI, BAC 2012, p. 500-501)


 

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