sábado, 17 de octubre de 2026

EL PECADO COMO ESTAFA

El padre José Miguel Ibáñez, al comentar el punto 708 de Camino, situado en al capítulo Lucha Interior, señala la fuerza teológica y literaria con que San Josemaría muestra una dimensión importante del pecado de la que el alma debe ser bien consciente: el pecado como auténtica estafa.

«El mundo, el demonio y la carne son unos aventureros que, aprovechándose de la debilidad del salvaje que llevas dentro, quieren que, a cambio del pobre espejuelo de un placer —que nada vale—, les entregues el oro fino y las perlas y los brillantes y rubíes empapados en la sangre viva y redentora de tu Dios, que son el precio y el tesoro de tu eternidad» (Camino 708). 

«Podría expresarse este símil espiritual de muchas maneras, pero yo no sé de ninguna que diga tanto, y tan propia y rotunda y teologalmente, como la imagen citada, una maravilla de precisión ascética y mística: el pecado como estafa. Esta propiedad literaria del lenguaje parabólico anda muy cerca de otro privilegio de esta prosa sapiencial: su fuerza, su poder expresivo, el temblor que deja en el corazón, la energía de su penetración verbal, su capacidad de herir para curar, con una interpelación tal vez dura, pero que nadie sino un soberbio rechazaría, porque su claridad pone en jaque nuestros modos habituales de pensar y de comportarnos, o al menos nuestras tendencias profundas, nuestras mezquindades secretas». (José Miguel Ibáñez Langlois, Josemaría Escrivá como escritor, Santiago de Chile, 2002, p. 34).

 

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