viernes, 28 de junio de 2013

CONGRESO SACRA LITURGIA 2013

Por las noticias que nos llegan, podemos afirmar con gran satisfacción que el Congreso Sacra Liturgia 2013, recientemente concluido en Roma, ha sido un éxito rotundo. Organizado por El obispo de Fréjus-Toulon, Don Dominique Rey, en las dependencias de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, el congreso ha reunido una amplia gama de reconocidos liturgistas internacionales. Las actas de las conferencias  pronunciadas en estos últimos tres días, auguran un cuerpo doctrinal de primer orden para seguir recorriendo la senda litúrgica abierta por nuestro amadísimo Papa emérito Benedicto XVI. La Basílica de San Apolinar, adosada a la Universidad, también fue escenario de dos grandes celebraciones eucarísticas solemnes, una en la forma ordinaria del rito romano y otra en la forma extraordinaria. El congreso comenzó y finalizó en oración: la celebración de Vísperas Pontificales solemnes presididas por Monseñor Rey.

miércoles, 26 de junio de 2013

SAN JOSEMARÍA, MÁRTIR DE LA IGLESIA

Emotiva fotografía tomada horas después del fallecimiento de San Josemaría Escrivá. En ella se aprecian sus restos mortales reposando sobre un túmulo negro en el suelo de la nave de la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz, junto al altar. Allí fueron velados hasta las exequias solemnes celebradas al día siguiente con el posterior entierro en la cripta de la misma iglesia. Mientras tanto se suceden una tras otra las misas celebradas por su eterno descanso, junto a una peregrinación ininterrumpida de personas que rezan y besan sus manos o su frente, con conciencia de estar ante venerables reliquias. Por deseo expreso de don Álvaro del Portillo, su fiel colaborador y primer sucesor, hoy Venerable Siervo de Dios, se le revistió con ornamentos de color rojo. Como se sabe el rojo es el color de los mártires. Creo entrever en esa disposición de Mons. del Portillo su deseo de manifestar delicadamente que San Josemaría Escrivá moría mártir de la Iglesia. Sí, su dolor por la Iglesia fue profundo, constante; le arrancaba lágrimas, le quitaba el sueño, le mantenía en permanente vigilia de oración, le consumía sus energías en el cuidado del rebaño encomendado. “Sufro muchísimo, hijos míos”, “me duele la Iglesia”, repite con frecuencia; “estamos viviendo un momento de  locura. Las almas, a millones, se sienten confundidas. Hay peligro grande de que en la práctica se vacíen de contenido los Sacramentos –todos, hasta el Bautismo-, y los mismos Mandamientos de la ley de Dios pierdan su sentido en las conciencias”, le oyen también decir sus más cercanos. Desde la profundidad de ese dolor y bajo el impulso de la gracia va tomando fuerza la idea de ofrecer su vida por la Iglesia y el Romano Pontífice, con intensión de reparar, de urgir al Corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús a poner fin, o al menos acortar, el duro tiempo de prueba que agita a la Iglesia santa. El 26 de junio de 1975, hacia mediodía, Dios aceptaba su ofrecimiento.

lunes, 24 de junio de 2013

PAPA FRANCISCO Y EL MISTERIO DEL BAUTISTA

Recojo el resumen ofrecido por radio vaticana de la hermosa homilía que ha pronunciado hoy el Papa Francisco, solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista.

   Como San Juan, la Iglesia está llamada a proclamar la Palabra de Dios hasta el martirio. Lo subrayó el Papa Francisco en la Misa de hoy en la Casa de Santa Marta, en la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista. El Papa subrayó que la Iglesia jamás debe tomar algo para sí misma, sino estar siempre al servicio del Evangelio. 
   En el día que la Iglesia celebra el nacimiento de San Juan Bautista, Papa Francisco ha iniciado su homilía dirigiendo un saludo a todos aquellos que se llaman Juan. La figura de Juan Bautista, dijo el Papa, no es siempre fácil de entender. “Cuando pensamos en su vida -observó- es un profeta”, un “hombre que fue grande y luego termina como un desgraciado”. Entonces ¿quién es Juan? Él mismo, dijo el Papa, lo explica: “Yo soy una voz, una voz en el desierto”, pero “es una voz sin Palabra, porque la Palabra no es Él, es otro”. He aquí cual es el misterio de Juan: “Jamás se apodera de la Palabra”, Juan “es aquel que indica, aquel que señala”. El “sentido de la vida de Juan -agregó– es indicar a otro”. El Papa Francisco confió ser impactado del hecho que la “Iglesia elija como fiesta de Juan” un periodo en el que los días son los más largos del año, “tienen más luz”. Y verdaderamente Juan “era el hombre de la luz, llevaba la luz, pero no era luz propia, era una luz reflejada”. Juan es “como una luna” y cuando Jesús comenzó a predicar, la luz de Juan “comenzó a disminuir y a apagarse”. “Voz no Palabra – dijo el Papa - luz, pero no propia”:
   “Juan parece ser nada. Aquella es la vocación de Juan: aniquilarse. Y cuando nosotros contemplamos la vida de este hombre, tan grande, tan potente – todos creíamos que fuese él el Mesías – cuando contemplamos esta vida, como se anonada hasta la oscuridad de una cárcel, contemplamos un gran misterio. No sabemos como habrán sido los últimos días de Juan. No lo sabemos. Sabemos sólo que fue asesinado, su cabeza sobre una bandeja, como gran regalo de una bailarina a una adúltera. Creo que no se pueda caer más que esto, anonadarse. Aquel fue el fin de Juan”.
   En la cárcel, continuó el Papa, Juan experimentó la duda, tenía una angustia y llamó a sus discípulos para ir a Jesús preguntarle: “¿Eres Tú, o debemos esperar a otro?”. En su vida hay “oscuridad, el dolor”. Ni siquiera esto “le fue ahorrado a Juan”, dijo el Papa, agregando que: “la figura de Juan me hace pensar tanto en la Iglesia”:

“La Iglesia existe para proclamar, para ser voz de una Palabra, de su esposo, que es la Palabra. Y la Iglesia existe para proclamar esta Palabra hasta el martirio. Martirio precisamente en las manos de los soberbios, de los más soberbios de la Tierra. Juan podía hacerse importante, podía decir algo por sí mismo... sólo esto: indicaba, se sentía voz, no Palabra. El secreto de Juan. ¿Por qué Juan es santo y no ha pecado? Porque jamás, tomó una verdad como propia. No quiso hacerse ideólogo. El hombre que se negó a sí mismo, para que la Palabra descienda. Y nosotros, como Iglesia, podemos pedir hoy la gracia de no convertirnos en una Iglesia ideologizada…”. (Radio Vaticana 2013-06-24)

jueves, 20 de junio de 2013

¡QUÉ HERMOSA ES LA MISA EN LATÍN!

Gozo oyendo o leyendo los testimonios de jóvenes que asisten por primera vez a la misa en su forma extraordinaria. Sobre todo porque suelen tener la frescura del candor juvenil, de la impresión espontanea, carente de prejuicios o de resonancias ideológicas. Así, mientras un cardenal alemán casi octogenario declara, con cierto escepticismo, que el entusiasmo por el latín y el rito antiguo tiene mucho que ver con el prestigio y las falsas pretensiones de una supuesta élite cultural, y que no le parece una realidad que esté creciendo desde abajo, la página Cordialiter nos suministra testimonios de muchos jóvenes, tomados de la vida real, sobre su experiencia al entrar en contacto con el rito de San Pio V. Estimo que estos testimonios son como el grito de los de abajo que suplican a los de arriba: ¡dejadnos ser piadosos!
   A continuación, dejo esta traducción al español de la carta de una joven estudiante a Cordialiter:

Querido hermano en Cristo,

   ¿Cómo estás? Quería hacerte partícipe de la alegría que he experimentado en este día. Hoy finalmente he podido asistir a la misa en latín por primera vez. ¡Estoy contentísima! ¡Qué hermoso ver gente que se preocupa de asistir a la misa en rito antiguo! Pero, sobre todo, ¡qué hermoso poder recibir la Comunión de rodillas! Mientras el celebrante hacía la señal de la cruz con la Hostia consagrada en la mano, yo miraba a mi Jesús hasta que después se ha posado dulcemente sobre mi lengua. ¡Qué delicadeza! ¡Así se ha hecho la Comunión! ¡Qué belleza! Además de esto, quería darte las gracias por las hermosas cartas publicadas en tu blog. Sin él nunca hubiera llegado al conocimiento de tantas cosas. ¡Gracias! ¡No sabes cuánto bien estás haciendo a las almas, o mejor, cuánto bien está haciendo el Señor a través de ti! […] ¡Qué Dios te bendiga!
Hasta luego.

(Carta firmada)





miércoles, 19 de junio de 2013

SAN JOSÉ A TODOS LOS CÁNONES

La  Congregación para el Culto Divino, por decisión ya tomada por Benedicto XVI y ahora confirmada por el Papa Francisco, ha hecho público el decreto "Paternas vices" que introduce la mención del nombre de San José en todas las plegarias eucarísticas de la Misa.¡Gracias, Sumos Pontífices! Nuestra Señora y su glorioso esposo os lo pagarán.


DECRETO

En el paterno cuidado de Jesús, que San José de Nazaret desempeñó, colocado como cabeza de la Familia del Señor, respondiendo generosamente a la gracia, cumpliendo la misión recibida en la economía de la salvación y, uniéndose plenamente a los comienzos de los misterios de la salvación humana, se ha convertido en modelo ejemplar de la entrega humilde llevada a la perfección en la vida cristiana, y testimonio de las virtudes corrientes, sencillas y humanas, necesarias para que los hombres sean honestos y verdaderos seguidores de Cristo. Este hombre Justo, que ha cuidado amorosamente de la Madre de Dios y se ha dedicado con alegría a la educación de Jesucristo, se ha convertido en el custodio del tesoro más precioso de Dios Padre, y ha sido constantemente venerado por el pueblo de Dios, a lo largo de los siglos, como protector del cuerpo místico, que es la Iglesia.
   En la Iglesia católica, los fieles han manifestado siempre una devoción ininterrumpida hacia San José y han honrado de manera constante y solemne la memoria del castísimo Esposo de la Madre de Dios, Patrono celestial de toda la Iglesia, hasta tal punto que el ya Beato Juan XXIII, durante el Sagrado Concilio Ecuménico Vaticano II, decretó que se añadiera su nombre en el antiquísimo Canon Romano. El Sumo Pontífice Benedicto XVI ha querido acoger y aprobar benévolamente los piadosos deseos que han llegado desde muchos lugares y que ahora, el Sumo Pontífice Francisco ha confirmado, considerando la plenitud de la comunión de los santos que, habiendo peregrinado un tiempo a nuestro lado, en el mundo, nos conducen a Cristo y nos unen a Él.
   Por lo tanto, teniendo en cuenta todo esto, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en virtud de las facultades concedidas por el Sumo Pontífice Francisco, gustosamente decreta que el nombre de San José, Esposo de la Bienaventurada Virgen María, se añada de ahora en adelante en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV de la tercera edición típica del Misal Romano, colocándose después del nombre de la Bienaventurada Virgen María, como sigue: en la Plegaria eucarística II: «ut cum beáta Dei Genetríce Vírgine María, beáto Ioseph, eius Sponso, cum beátis Apóstolis»; en la Plegaria eucarística III: «cum beatíssima Vírgine, Dei Genetríce, María, cum beáto Ioseph, eius Sponso, cum beátis Apóstolis»; en la Plegaria eucarística IV: «cum beáta Vírgine, Dei Genetríce, María, cum beáto Ioseph, eius Sponso, cum Apóstolis».
   Por lo que se refiere a los textos redactados en lengua latina, se deben utilizar las fórmulas que ahora se declaran típicas. La misma Congregación se ocupará de proveer, a continuación, la traducción en las lenguas occidentales de mayor difusión; la redacción en otras lenguas deberá ser preparada, conforme a las normas del derecho, por la correspondiente Conferencia de Obispos y confirmada por la Sede Apostólica, a través de este Dicasterio.
   No obstante cualquier cosa en contrario.

   Dado en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el día 1 de mayo del 2013, memoria de San José Obrero.

Antonio, Card. Cañizares Llovera
Prefecto

 + Arturo Roche
Arzobispo Secretario



lunes, 17 de junio de 2013

SENTIDO DEL SILENCIO SAGRADO

Leyendo con atención el siguiente texto de San Cipriano me he sentido confirmado en dos de mis aprensiones sobre nuestra actual liturgia: la excesiva presencia de verborrea estridente y la inutilidad -en ocasiones abuso y manipulación- en que ha caído la mal llamada oración de los fieles.

“Las palabras del que ora han de ser mesuradas y llenas de sosiego y respeto. Pensemos que estamos en la presencia de Dios. Debemos agradar a Dios con la actitud corporal y con la moderación de nuestra voz. Porque, así como es propio del falto de educación hablar a gritos, así, por el contrario, es propio del hombre respetuoso orar con un tono de voz moderado. El Señor, cuando nos adoctrina acerca de la oración, nos manda hacerla en secreto, en lugares escondidos y apartados, en nuestro mismo aposento, lo cual concuerda con nuestra fe, cuando nos enseña que Dios está presente en todas partes, que nos oye y nos ve a todos y que, con la plenitud de su majestad, penetra incluso los lugares más ocultos, tal como está escrito: ¿Soy yo Dios sólo de cerca, y no Dios de lejos? Porque uno se esconda en su escondrijo, ¿no lo voy a ver yo? ¿No lleno yo el cielo y la tierra? Y también: En todo lugar los ojos de Dios están vigilando a malos y buenos.
  Y, cuando nos reunimos con los hermanos para celebrar los sagrados misterios, presididos por el sacerdote de Dios, no debemos olvidar este respeto y moderación ni ponernos a ventilar continuamente sin ton ni son nuestras peticiones, deshaciéndonos en un torrente de palabras, sino encomendarlas humildemente a Dios, ya que él escucha no las palabras, sino el corazón, ni hay que convencer a gritos a aquel que penetra nuestros pensamientos, como lo demuestran aquellas palabras suyas: ¿Por qué pensáis mal? Y en otro lugar: Así sabrán todas las Iglesias que yo soy el que escruta corazones y mentes”. (San Cipriano De dominica oratione, 4-6).

domingo, 16 de junio de 2013

ANÉCDOTAS EUCARÍSTICAS. ESTRECHARLE CON FERVOR

San Alfonso concluye su poema eucarístico mostrándonos al alma ya toda encendida. Como alegre mariposa atraída por la luz de su Jesús amado, espera ansiosa estrecharle en la Comunión donde consumará su unión con Cristo, antesala feliz de la gloria eterna:


Alma, ve, anda y de tu Luz amada
cual mariposa, siempre en redor gira;
vete de fe y amor toda inflamada,
y a vista del Amado, arde y suspira.
Y después, cuando llegue la hora ansiada,
en que a ti se da Aquel que el cielo admira,
estréchale contigo y con fervor
dile que otra cosa no quieres sino amor.