domingo, 11 de abril de 2021

HERIDOS POR LAS LLAGAS DE CRISTO

«El Señor ha llevado consigo sus heridas a la eternidad». Breve y profunda reflexión de Benedicto XVI sobre el significado de las llagas de Cristo. Esas mismas llagas que ha querido conservar en su cuerpo glorioso son ahora medicina saludable para sanar las heridas de la incredulidad y de la desesperanza en los suyos.

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«En el pasaje evangélico de hoy también hemos escuchado la narración del encuentro del apóstol Tomás con el Señor resucitado: al apóstol se le concede tocar sus heridas, y así lo reconoce, más allá de la identidad humana de Jesús de Nazaret, en su verdadera y más profunda identidad: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28). El Señor ha llevado consigo sus heridas a la eternidad. Es un Dios herido; se ha dejado herir por amor a nosotros. Sus heridas son para nosotros el signo de que nos comprende y se deja herir por amor a nosotros. Nosotros podemos tocar sus heridas en la historia de nuestro tiempo, pues se deja herir continuamente por nosotros. ¡Qué certeza de su misericordia nos dan sus heridas y qué consuelo significan para nosotros! ¡Y qué seguridad nos dan sobre lo que es él: “Señor mío y Dios mío”! Nosotros debemos dejarnos herir por él». (Benedicto XVI, extracto de una homilía en el domingo de la Divina Misericordia, 15 de abril de 2007, vísperas de su 80º cumpleaños).

Fuente: vatican.va

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