viernes, 22 de noviembre de 2019

SOCORRIENDO A LAS ALMAS DEL PURGATORIO

 Imagen de aleteia.org

Breve texto de San Bernardo que refleja la premura de su caridad para con las almas del purgatorio:

«Tres son los lugares a que van las almas de los muertos según sus méritos respectivos: el infierno, el purgatorio y el cielo. Al infierno los impíos, al purgatorio los que deben purificarse, al cielo los perfectos...
Los primeros no merecen ser rescatados y los últimos ya no lo necesitan. Por eso nos compadecemos de los que están entre unos y otros, pues nos une a ellos el vínculo de nuestra humanidad...
Me apresuraré a ir en su socorro; me interesaré por ellas con suspiros, imploraré su perdón con mis penitencias, intercederé por ellas con mis súplicas y satisfaré por ellas con el incruento Sacrifico; para ver si consigo de esta suerte que el Señor se digne aceptar estos sufragios y juzgue oportuno aplicárselos, trocando su trabajo en descanso, su miseria en riqueza y su aflicción en corona de gloria sempiterna. Con estos sufragios e intercesiones y otros parecidos podemos abreviar sus tormentos, poner término a su cautiverio y destruir la pena que merecen. Recorre, pues, alma fiel, quienquiera que seas, recorre aquella región de la expiación, y observa lo que allí se hace y padece; y en este mercado haz tus provisiones de afectos de compasión, que te inspiren aplicar a aquellas almas toda clase de sufragios» (San Bernardo, Sermones varios, sermón 42, 5).

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