jueves, 17 de septiembre de 2026

¿POR QUÉ SU YUGO ES SUAVE Y LIGERA SU CARGA?


 «Ubi maior est amor, minor est labor» repetía con frecuencia San Agustín; «Donde mayor es el amor, menor es el esfuerzo (o trabajo)». Ese misterioso poder del amor, que “vuelve ligero” el esfuerzo hasta hacerlo deleitable, es un acervo de la espiritualidad cristiana.

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«Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia; ¿quién, que haya empezado a gustar, por poco que sea, la dulzura de tu dominio paternal dejará de servirte con todo el corazón? ¿Qué es, Señor, lo que mandas a tus siervos? Cargad —nos dices— con mi yugo. ¿Y cómo es este yugo tuyo? Mi yugo —añades— es llevadero y mi carga ligera. ¿Quién no llevará de buena gana un yugo que no oprime, sino que halaga, y una carga que no pesa, sino que da nueva fuerza? Con razón añades: Y encontraréis vuestro descanso. ¿Y cuál es este yugo tuyo que no fatiga, sino que da reposo? Por supuesto aquel mandamiento, el primero y el más grande: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón. ¿Qué más fácil, más suave, más dulce que amar la bondad, la belleza y el amor, todo lo cual eres tú, Señor, Dios mío?». 

(San Roberto Belarmino, Tratado sobre la ascensión de la mente hacia Dios, Grad. 1: Opera Omnia 6, edición de 1862, 214. Del oficio de lectura del 17 de septiembre, fiesta del santo).

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