miércoles, 8 de julio de 2026

EL PERDÓN DE DIOS

Las lágrimas de San Pedro

Esta conmovedora anécdota de Santa Faustina nos invita a comprender mejor la profundidad del perdón divino. Dios, como nos recuerda la Sagrada Escritura, es «tardo a la ira y grande en misericordia» (Num 14, 18) y se olvida prontamente de los pecados que perdona. Y si Él lo hace así, ¿no deberíamos tratar de hacerlo nosotros de la misma manera? Un perdón sin olvido siempre será un perdón resentido.

* * *

«Llevaba Santa Faustina Kowalska unos días algo inquieta por unas visiones que tenía. Dudando de si eran de Dios o, al contrario, eran provocadas por el demonio para confundirla, lo habló con su confesor. Este, que era una persona muy espiritual como después se demostró, le dijo: “La próxima vez que veas la visión pregúntale cuál fue el último pecado que te perdonó Dios”.

Así lo hizo Santa Faustina y en la próxima ocasión que tuvo dijo a la visión: “¿Cuál es el último pecado que me perdonó Dios?” Y la visión respondió: “No me acuerdo”.

Volvió la Santa al confesor y le contó la respuesta recibida, a lo que éste dijo: “Verdaderamente es Dios a quién ves».

Fuente: religionenlibertad.com

 

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