domingo, 11 de enero de 2026

DIGNIDAD CRISTIANA

Bautismo de Cristo. Paolo Veronese

«Por lo cual, amadísimos, demos gracias a Dios Padre por medio de su Hijo en el Espíritu Santo, que, por la inmensa misericordia con que nos amó, se compadeció de nosotros, y, estando muertos por el pecado nos resucitó a la vida de Cristo (Ef 2, 5), para que fuésemos en él una nueva criatura, una nueva obra de sus manos. Por tanto, dejemos al hombre viejo con sus acciones (Col 3, 9), y renunciemos a las obras de la carne nosotros que hemos sido admitidos a participar del nacimiento de Cristo.

Reconoce, ¡oh cristiano!, tu dignidad, pues participas de la divina naturaleza (2 Pe 1, 4), y no vuelvas a la antigua vileza con una vida depravada. Recuerda de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. Ten presente que arrancado al poder de las tinieblas Col 1, 13) se te ha trasladado al reino y claridad de Dios. Por el sacramento del Bautismo te convertiste en templo del Espíritu Santo. No ahuyentes a tan escogido huésped con acciones pecaminosas, no te entregues otra vez como esclavo al demonio, pues has costado la sangre de Cristo, quien te redimió según su misericordia y te juzgará conforme a la verdad, el cual con el Padre y el Espíritu Santo reina por los siglos de los siglos. Amén».

(San León Magno, Homilías sobre el año litúrgico. Homilía I en la Natividad del Señor, n. 3, BAC 2014, p. 31)

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario