martes, 28 de mayo de 2024

UNA MIRADA A CHARTRES

La página informativa católica Le Salon Beige reproduce un testimonio de Jean-Yves Camus aparecido en Le Figaro sobre la reciente peregrinación a Chartres organizada por Notre-Dame de Chrétienté. Su mirada de analista político que observa desde una atalaya externa a la fe confiere a sus palabras un particular interés y objetividad. A su vez, la peregrinación a Chartres nos confirma año tras año en la eficacia de un camino de evangelización del que la Iglesia no puede prescindir, no obstante la incomprensión de algunos. Dejo a continuación el último párrafo de la tribuna de Camus traducido al español. 

Fuente: lesalonbeige.fr

«Mi impresión personal es haber encontrado hombres y mujeres en búsqueda. De reflexión sobre el sentido de sus vidas, ya que se sienten llamados a meditar sobre los fines últimos. De arraigo, no en una identidad étnica, sino en una liturgia y unos ritos centenarios que los ponen en contacto con las fuentes mismas del cristianismo. Una vez más, como observador externo, añadiría que la belleza del rito tradicional no me parece que convierta a quienes lo practican en meros estetas. Como la forma determina el fondo, hay una majestad, una gravedad, una solemnidad en el rito antiguo que da a muchos fieles la impresión de que participan en una misa que es verdaderamente un Santo Sacrificio y no una simple reunión comunitaria. En resumen, Chartres es una manifestación del poder de atracción que siguen teniendo el rito antiguo y la doctrina tradicional, sin olvidar que siguen suscitando conversiones».


 

sábado, 25 de mayo de 2024

EN LA FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Trinidad de Robert Campin

«El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina», enseña el Catecismo de la Iglesia Católica (N° 234). Por su parte, el Catecismo de San Pío X nos propone en apretada síntesis las principales verdades que encierra este misterio y la manera de celebrarlo con máximo provecho de nuestra vida cristiana.

* * *

1. ¿Cuándo celebra la Iglesia la fiesta de la Santísima Trinidad? –La Iglesia honra a la Santísima Trinidad todos los días del año, y principalmente los domingos; pero le hace una fiesta particular el primer domingo después de Pentecostés. 

2. ¿Por qué el primer domingo después de Pentecostés celebra la Iglesia esta fiesta particular de la Santísima Trinidad? –El primer domingo después de Pentecostés celebra la Iglesia esta fiesta particular de la Santísima Trinidad, para darnos a entender que el fin de los misterios de Jesucristo y de la venida del Espíritu Santo ha sido llevarnos al conocimiento de la Santísima Trinidad y a su adoración en espíritu y verdad.

3. ¿Qué quiere decir Santísima TRINIDAD? –Santísima Trinidad quiere decir: Dios uno en tres personas realmente distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

4. Siendo Dios espíritu purísimo, ¿por qué se representa la Santísima Trinidad en forma visible? –Dios es espíritu purísimo; pero las tres Personas divinas se representan bajo ciertas imágenes para darnos a conocer algunas propiedades o acciones que se les atribuyen a la manera con que algunas veces han aparecido. 

5. ¿Por qué Dios Padre se representa en forma de anciano? –Dios Padre se representa en forma de anciano para significar la eternidad divina y porque Él es la primera Persona de la Santísima Trinidad y el principio de las otras dos Personas. 

6. ¿Por qué el Hijo de Dios se representa en forma de hombre? –El Hijo de Dios se representa en forma de hombre porque es también verdadero hombre, por haber tomado la naturaleza humana por nuestra salvación.

7. ¿Por qué el Espíritu Santo se representa en forma de paloma? –El Espíritu Santo se representa en forma de paloma porque en esta forma bajó sobre Jesucristo, cuando fue bautizado por San Juan. 

8. ¿Qué hemos de hacer en la fiesta de la Santísima Trinidad? –En la fiesta de la Santísima Trinidad hemos de hacer cinco cosas: , adorar el misterio de Dios uno y trino; , dar gracias a la Santísima Trinidad por todos los beneficios temporales y espirituales que de Ella recibimos; , consagrarnos totalmente a Dios y rendirnos del todo a su divina Providencia; , pensar que por el Bautismo entramos en la Iglesia y fuimos hechos miembros de Jesucristo por la invocación y virtud del nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; , determinarnos a hacer siempre con devoción la señal de la Cruz, que expresa este misterio, y a rezar con viva fe e intención de glorificar a la Santísima Trinidad aquellas palabras que tan a menudo repite la Iglesia: Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu. Santo.

(Catecismo de San Pío X, Instrucción I, c. XII).


 

jueves, 23 de mayo de 2024

JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE

En la tercera parte de la Suma Teológica Santo Tomás de Aquino dedicó una interesante cuestión al sacerdocio de Jesucristo, uno de los oficios principales por los que ha llevado a cabo nuestra redención. Recojo a continuación las respuestas a los artículos de si compete a Cristo el ser sacerdote y si su sacerdocio es eterno.

1. «El oficio propio del sacerdote es el de ser mediador entre Dios y el pueblo, en cuanto que: por un lado, entrega al pueblo las cosas divinas, de donde le viene el nombre de sacerdote, equivalente a el que da las cosas sagradas, conforme a las palabras de Mal 2, 7: Buscarán la Ley de su boca, es decir, del sacerdote. Y por otro, ofrece a Dios las oraciones del pueblo, e igualmente satisface a Dios por los pecados de ese mismo pueblo. Por eso dice el Apóstol en Heb 5, 1: Todo pontífice tomado de entre los hombres, en favor de los hombres es instituido para las cosas que miran a Dios, para que ofrezca ofrendas y sacrificios por los pecados. Y esto compete principalmente a Cristo, pues por medio de él han sido conferidos dones a los hombres, según palabras de 2 Pe 1, 4: Por él, esto es, Cristo, nos hizo merced de preciosos y sumos bienes, para que por ellos os hagáis partícipes de la naturaleza divina. El reconcilió también al género humano con Dios, según el pasaje de Col 1, 19-20: En él, esto es, en Cristo, plugo (al Padre) que habitase toda la plenitud, y reconciliar por él todas las cosas. Luego a Cristo le compete de forma suprema ser sacerdote» (S. Th., III, q. 22, a. 1 c.)

2. «En el sacrificio del sacerdote pueden considerarse dos cosas: primero, la oblación del sacrificio; segundo, la consumación del mismo, que consiste en que consigan el fin del sacrificio aquellos por quienes se ofrece. Pero el fin del sacrificio ofrecido por Cristo no fueron los bienes temporales, sino los eternos, que alcanzamos por su muerte, por lo que se dice en Heb 9, 11 que Cristo está constituido pontífice de los bienes futuros. Por este motivo se dice que el sacerdocio de Cristo es eterno. Y esta consumación del sacrificio de Cristo estaba prefigurada en el hecho de que el sumo sacerdote de la ley antigua entraba, una vez al año, en el lugar santísimo con la sangre de un macho cabrío y de un novillo, como se dice en Lev 16, 11-15, aunque no inmolaba tales animales dentro del lugar santísimo, sino fuera. Del mismo modo entró Cristo en el lugar santísimo, esto es, en el mismo cielo, y nos preparó el camino para entrar por la virtud de su sangre, que derramó por nosotros en la tierra» (S. Th., III, q. 22, a. 5).


 

sábado, 18 de mayo de 2024

CONOCIENDO AL ESPÍRITU SANTO POR SUS NOMBRES

Junto a los tres nombres que, según Santo Tomás de Aquino, son los más propios y representativos de la tercera persona de la Santísima Trinidad (Espíritu Santo, Amor, Don), existen otros muchos «nombres que la tradición, la liturgia de la Iglesia y la misma Sagrada Escritura apropian el Espíritu Santo. Se le llama Espíritu Paráclito, Espíritu Creador, Espíritu Consolador, Espíritu de verdad, Virtud del Altísimo, Abogado, Dedo de Dios, Huésped del alma, Sello, Unión, Nexo, Vínculo, Beso, Fuente viva, Fuego, Unción espiritual, Luz beatísima, Padre de los pobres, Dador de dones, Luz de los corazones, etc.». Este conjunto de nombres propios y apropiados son una valiosa fuente para conocer y amar más íntimamente al Espíritu Santo, verdadero artífice de nuestra transformación en Cristo. En su ensayo sobre el Gran Desconocido, Antonio Royo Marín nos ofrece esta breve fundamentación de los principales nombres apropiados al Espíritu Santo:

1. "Espíritu Paráclito. —El mismo Jesucristo emplea esta expresión aludiendo al Espíritu Santo (Jn 14, 16 y 26; 15 ,26; 16, 7). Algunos la traducen por la palabra Maestro, porque dice el mismo Cristo poco después que «os enseñará toda verdad» (Jn 14, 26). Otros traducen por Consolador, porque impedirá que los apóstoles se sientan huérfanos con la suavidad de su consolación (Jn 14, 18). Otros traducen la palabra Paráclito por Abogado, que pedirá por nosotros, en frase de San Pablo, «con gemidos inenarrables» (Rom 8, 26).

2. Espíritu Creador.  —«El Espíritu Santo —dice Santo Tomás— es el principio de la creación» La razón es porque Dios crea las cosas por amor, y el amor en Dios es el Espíritu Santo. Por eso dice el salmo: «Envía tu Espíritu y serán creadas» (Sal 103, 30).

3. Espíritu de Cristo. —El Espíritu Santo llenaba por completo el alma santísima de Cristo (Lc 4, 1). En la sinagoga de Nazaret, Cristo se aplicó a sí mismo el siguiente texto de Isaías: «El Espíritu Santo está sobre mí» (Is 61,1; cf. Le 4,18). Y San Pablo dice que, «si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, ése no es de Cristo» (Rom 8, 9); pero «si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en vosotros..., dará también vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de su Espíritu, que habita en vosotros» (Rom 8, 11).

4. Espíritu de verdad. —Es expresión del mismo Cristo aplicada por El al Espíritu Santo: «El Espíritu de verdad, que el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce» (Jn 14, 17). Significa, según San Cirilo y San Agustín, el verdadero Espíritu de Dios, y se opone al espíritu del mundo, a la sabiduría embustera y falaz. Por eso añade el Salvador «que el mundo no puede recibir», porque «el hombre animal no percibe las cosas del Espíritu de Dios. Son para él necedad y no puede entenderlas, porque hay que juzgarlas espiritualmente» (1 Cor 2, 14).

5. Virtud del Altísimo. —Es la expresión que emplea el ángel de la anunciación cuando explica a María de qué manera se verificará el misterio de la Encarnación: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Lc 1, 35). En otros pasajes evangélicos se alude también a la «virtud de lo alto» (cf. Lc 24, 49).

6. Dedo de Dios. —En el himno Veni, Creator Spiritus, la Iglesia designa al Espíritu Santo con esta misteriosa expresión: «Dedo de la diestra del Padre»: Digitus paternae dexterae. Es una metáfora muy rica de contenido y muy fecunda en aplicaciones. Porque en los dedos de la mano, principalmente de la derecha, está toda nuestra potencia constructiva y creadora. Por eso la Escritura pone la potencia de Dios en sus manos: las tablas de la Ley fueron escritas por el «dedo de Dios» (Dt 9, 10); los cielos son «obra de los dedos de Dios» (Sal 8, 4); los magos del faraón hubieron de reconocer que en los prodigios de Moisés estaba «el dedo de Dios» (Ex 8, 15; Vulg. 19), y Cristo echaba los demonios «con el dedo de Dios» (Lc 11, 20). Es, pues, muy propia esta expresión, aplicada al Espíritu Santo, para significar que por Él se verifican todas las maravillas de Dios, principalmente en el orden de la gracia y de la santificación.

7. Huésped del alma. —En la secuencia de Pentecostés se llama al Espíritu Santo «dulce huésped del alma»: dulcis hospes animae. La inhabitación de Dios en el alma del justo corresponde por igual a las tres divinas personas de la Santísima Trinidad, por ser una operación ad extra (cf. Jn 14, 23; 1 Cor 3, 16-17); pero como se trata de una obra de amor, y éstas se atribuyen de un modo especial al Espíritu Santo, de ahí que se le considere a Él de manera especialísima como huésped dulcísimo de nuestras almas (cf. 1 Cor 6, 19).

8. Sello. —San Pablo dice que hemos sido «sellados con el sello del Espíritu Santo prometido» (Ef 1, 13), y también que «es Dios quien nos confirma en Cristo, nos ha ungido, nos ha sellado y ha depositado las arras del Espíritu en nuestros corazones» (2 Cor 1,21-22).

9. Unión, Nexo, Vínculo, Beso... — Son nombres con los que se expresa la unión inseparable y estrechísima entre el Padre y el Hijo en virtud del Espíritu Santo, que procede de los dos por una común espiración de amor.

10. Fuente viva, Fuego, Caridad, Unción espiritual. Expresiones del himno Veni, Creator, que encajan muy bien con el carácter y personalidad del Espíritu Santo.

11. Luz beatísima, Padre de los pobres, Dador de dones, Luz de los corazones… —Todas estas expresiones las aplica la santa Iglesia al Espíritu Santo en la magnífica secuencia de Pentecostés, Veni, Sancte Spiritus.


Estos son los principales nombres que la Sagrada Escritura, la tradición cristiana y la liturgia de la Iglesia apropia al Espíritu Santo por la gran afinidad o semejanza que existe entre ellos y los caracteres propios de la tercera persona de la Santísima Trinidad. Todos ellos, bien meditados, encierran grandes enseñanzas prácticas para intensificar en nuestras almas el amor y la veneración al Espíritu santificador, a cuya perfecta docilidad y obediencia está vinculada la marcha progresiva y ascendente hacia la santidad más encumbrada" (Antonio Royo Marín, El gran desconocido. El Espíritu Santo y sus dones, Madrid 2016, p 30-33).


domingo, 12 de mayo de 2024

CRISTO, SOBERANO DEL FIRMAMENTO

En sus sermones sobre la Ascensión del Señor, San Bernardo se complace en mostrar el señorío que irradia este postrer misterio de la vida de Cristo sobre todos los elementos del universo. La tierra, el mar, los infiernos y finalmente los aires siderales, cada uno a su modo, lo proclaman Señor del mundo y Soberano de cuanto existe.

***

«Hermanos, esta solemnidad es gloriosa y gozosa. A Cristo le confiere una gloria extraordinaria, y a nosotros una peculiar alegría. Es la cumbre y plenitud de las demás solemnidades, el broche de oro del largo peregrinar del Hijo de Dios. El mismo que bajó es el que sube hoy por encima de los cielos, para llenar el universo. Ya había demostrado ser el dueño de todo el mundo: tierra, mar e infierno; ahora quiere manifestarse Señor del aire y del cielo, con pruebas semejantes o mayores. La tierra reconoció al Señor cuando éste gritó con voz potente: Lázaro, sal fuera, y devolvió al muerto. Lo reconoció el mar, cuando se cuajó bajo sus pies, y los apóstoles lo tomaron por un fantasma. Lo reconoció el infierno, cuando destrozó sus puertas de bronce y sus cerrojos de hierro, y encadenó a aquel insaciable homicida llamado diablo y Satanás.

El remate de tu túnica sin costura, Señor Jesús, y la plenitud de nuestra fe, pide ahora que te eleves por los aires a la vista de los discípulos, como dueño y Señor del firmamento. De este modo quedará patente que eres el Señor del mundo, porque llenas totalmente el universo. Y merecerás con pleno derecho que ante ti se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda boca proclame que tú estás en la gloria y a la diestra de Dios Padre. En esta derecha está la alegría perpetua. Por eso nos apremia el Apóstol a buscar lo de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha del Padre. Él es toda nuestra riqueza: en Él se esconden todos los tesoros del saber y del conocer; en Él habita realmente la plenitud total de la divinidad». (San Bernardo, Sermón II sobre la Ascensión del Señor, 1-2).

 

lunes, 6 de mayo de 2024

ORACIÓN AL BUEN PASTOR

Divino Pastor, S. XVIII. Lima

Gregem tuum, Pastor bone, placátus inténde, et oves, quas pretióso Fílii tui sánguine redemísti, in ætérnis páscuis collocáre dignéris. Per Christum.

Pastor bueno, vela compasivo sobre tu rebaño y dígnate conducir a los pastos eternos a las ovejas que has redimido con la Sangre preciosa de tu Hijo. Por Jesucristo nuestro Señor.

(IV Domingo de Pascua. Postcomunión)


 

lunes, 29 de abril de 2024

CATALINA DE SIENA Y SU PASIÓN POR LA IGLESIA

Publico una selección de textos tomados de la homilía pronunciada por el Papa Pablo VI en la basílica de San Pedro el 3 de octubre de 1970, durante el acto de proclamación de Santa Catalina de Siena como Doctora de la Iglesia Universal.

* * * 

«La alegría espiritual que ha inundado nuestra alma al proclamar doctora de la Iglesia a la humilde y sabia virgen dominica Catalina de Siena, encuentra su explicación más profunda, y hasta podíamos decir su justificación, en la alegría purísima experimentada por el Señor Jesús cuando, como nos narra el evangelista San Lucas, ‘se sintió inundado de gozo en el Espíritu Santo y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las revelaste a los pequeños. Sí, Padre, porque tal ha sido tu beneplácito’» (Lc 10,21; cfr. Mt 11,25-26).

«Pero lo que más sorprende en la Santa es la sabiduría infusa, es decir, la luminosa, profunda y extraña asimilación de las verdades divinas y de los misterios de la fe contenidos en los Libros Sagrados del Antiguo y Nuevo Testamento. Es una asimilación que se ve ciertamente favorecida por dotes naturales del todo singulares, pero que es evidentemente prodigiosa, causada por un carisma de sabiduría del Espíritu Santo, un carisma místico».

«Su doctrina no fue adquirida; hay que considerarla como maestra antes que como discípula; así declaró el mismo Pío II en la bula de canonización. Y, ciertamente, ¡cuántos rayos de sabiduría sobrehumana, cuántas urgentes llamadas a la imitación de Cristo en todos los misterios de su vida y de su Pasión, cuántos eficaces consejos para el ejercicio de la virtudes propias para los diversos estados de vida se encuentran esparcidos en las obras de la Santa! Sus Cartas son otras tantas chispas de un fuego misterioso, encendido en su corazón ardiente por el Amor infinito que es el Espíritu Santo».

«Pero ¿cuáles son las líneas características y los temas dominantes de su magisterio ascético y místico? Nos parece que, a imitación del glorioso Pablo, del que toma incluso el estilo robusto e impetuoso, Catalina es la mística del Verbo Encarnado y, sobre todo, de Cristo crucificado. Catalina de Siena fue la pregonera de la virtud redentora de la sangre adorable del Hijo de Dios, derramada sobre el leño de la cruz con amor desbordante para la salvación de todas las generaciones humanas. La Santa veía fluir continuamente esta Sangre del Salvador en el sacrificio de la Misa y en los Sacramentos, por medio de la acción ministerial de los ministros sagrados, para purificación y embellecimiento de todo el Cuerpo Místico de Cristo. Por lo cual podemos llamar a Catalina la mística del cuerpo místico de Cristo, es decir, de la Iglesia».

«Por otra parte, la Iglesia es para ella una auténtica madre, a la que uno debe someterse, reverenciar y prestar asistencia. La Iglesia no es otra cosa que el mismo Cristo, se atreve a decir la Santa… ¡Qué respeto y apasionado amor nutrió santa Catalina hacia el Romano Pontífice! Todos lo saben. Ella contemplaba en el Papa al dulce Cristo en la tierra, a quien se debe afecto filial y obediencia, porque quien se muestre desobediente a Cristo, que está en el cielo, no participa del fruto de la sangre del Hijo de Dios».

«¿Cómo no recordar, además, la actividad desarrollada por la Santa a favor de la reforma de la Iglesia? … ¿Qué entendía ella por renovación y reforma de la Iglesia? No ciertamente la subversión de las estructuras esenciales, la rebelión contra los pastores, la vía libre a los carismas personales, las arbitrarias innovaciones del culto y de la disciplina, como algunos querrían en nuestros días. Por el contrario, Catalina afirma repetidamente que le será devuelta la belleza a la Esposa de Cristo y se deberá hacer la reforma no con guerra, sino con paz y tranquilidad, con humildes y continuas oraciones, sudores y lágrimas de los siervos de Dios. Se trata, por tanto, para la Santa, de una reforma ante todo interior y después externa, pero siempre en la comunión y en la obediencia filial a los legítimos representantes de Cristo».

«No contenta con haber desarrollado un intenso y vastísimo magisterio de verdad y bondad con su palabra y sus escritos, Catalina, quiso sellarlos con la ofrenda final de su vida al Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia, en la edad todavía joven de treinta y tres años. Desde su lecho de muerte, rodeada de sus fieles discípulos en una celda junto a la Iglesia de santa María sopra Minerva, en Roma, dirigió al Señor esta conmovedora oración, verdadero testamento de fe y de agradecido y ardiente amor:

Dios eterno, recibe el sacrificio de mi vida en favor del Cuerpo místico de la santa Iglesia. No tengo otra cosa que darte si no es lo que tú me has dado a mí. Toma mi corazón y exprímelo sobre la faz de esta esposa».

«El mensaje que nos trasmite es, por tanto, de una fe purísima, de un amor ardiente, de una entrega humilde y generosa a la Iglesia Católica como Cuerpo místico y Esposa del divino Redentor. Este es el mensaje específico de la nueva doctora de la Iglesia, Catalina de Siena, para que sea luz y ejemplo de cuantos se glorían de pertenecer a ella. Acojámoslo con ánimo agradecido y generoso, para que sea luz de nuestra vida terrena y prenda segura de la definitiva pertenencia a la Iglesia triunfante del cielo».

(Homilía completa en español e italiano: vivirlafecatolica y vatican.va).