«En
un discurso al Colegio Cardenalicio en la Sala Clementina del Vaticano, el Papa
nos ha dirigido palabras muy serias. Nos ha recordado que la vestidura roja de
los cardenales es símbolo de la disposición al martirio. La Iglesia lo explica
con la siguiente fórmula: quien la lleva debe estar dispuesto a responder de la
fe usque ad effusionem sanguinis,
hasta derramar su sangre. Nos ha recordado además al cardenal inglés John
Fischer, que recibió la púrpura en la cárcel, en la que ingresó por oponerse al
poder del rey en favor de la Iglesia universal, de la que consideraba como
único representante al Papa, al obispo de Roma. Un mes después de haber sido
nombrado cardenal hubo de reclinar su cabeza sobre el patíbulo. De este modo se
ha tocado un segundo aspecto de este pontificado, que, en su primer mensaje al
mundo en la Capilla Sixtina, el Santo Padre vertió en el lema fidelitas (fidelidad). De esta forma, a
la confrontación superficial entre conservadurismo y progreso el Papa opuso
algo distinto y completamente olvidado: la fidelidad, que es creadora
conservando» (Joseph Card. Ratzinger, Cooperadores
de la verdad, Madrid 1991, p. 251).
jueves, 29 de junio de 2017
lunes, 26 de junio de 2017
SAN JOSEMARÍA, AMANTE DE LA EUCARISTÍA
«Hoy, en la Misa, he recordado la primera vez que toqué al
Señor, siendo diácono, en una procesión eucarística. Y le he dicho, sin ruido
de palabras: Señor, que no me acostumbre a estar cerca de Ti; que te quiera
como aquella vez, cuando te toqué temblando por la fe y el amor» (San Josemaría Escrivá, Palabras de un coloquio del 14 de noviembre
de 1970).
jueves, 22 de junio de 2017
EN EL CORAZÓN DE JESÚS
La
necesidad de buscar refugio en el Corazón de Cristo ha sido una constante en la
vida de los santos. Solo si nuestras vidas están ancladas en ese Corazón Sacratísimo
podremos llegar a ser objeto de las complacencias del Padre. Es el mensaje que
Juan Pablo II nos ofrece en esta hermosa reflexión sobre una de las letanías
del Sagrado Corazón.
«Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus
complacencias.
Rezando
así, particularmente ahora, en el mes de junio, meditamos en aquella
complacencia eterna que el Padre tiene en el Hijo: Dios en Dios, Luz en Luz.
Esa
complacencia significa también Amor: este Amor al que todo lo que existe le
debe su vida: sin Él, sin Amor, y sin el Verbo-Hijo, no se hizo nada de cuanto
se ha hecho. (Jn 1, 3).
Esta
complacencia del Padre encontró su manifestación en la obra de la creación, en
particular en la del hombre, cuando Dios “vio lo que había hecho y he aquí que
era bueno... era muy bueno” (Cf Gen
1, 31).
¿No
es, pues, el Corazón de Jesús ese «punto» en el que también el hombre puede
volver a encontrar plena confianza en todo lo creado? Ve los valores, ve el
orden y la belleza del mundo. Ve el sentido de la vida.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias.
Nos
dirigimos a la orilla del Jordán.
Nos
dirigimos al monte Tabor.
En
ambos acontecimientos descritos por los evangelistas se oye la voz del Dios invisible,
y es la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia.
Escuchadle” (Mt 17, 5).
La
eterna complacencia del Padre acompaña al Hijo, cuando Él se hizo hombre,
cuando acogió la misión mesiánica a desarrollar en el mundo, cuando decía que
su comida era cumplir la voluntad del Padre.
Al
final Cristo cumplió esta voluntad haciéndose obediente hasta la muerte de
cruz, y entonces esa eterna complacencia del Padre en el Hijo, que pertenece al
íntimo misterio del Dios-Trino, se hizo parte de la historia del hombre. En
efecto, el Hijo mismo se hizo hombre y en cuanto tal tuvo un corazón de hombre,
con el que amó y respondió al amor. Antes que nada al amor del Padre.
Y
por eso en este corazón, en el Corazón de Jesús, se concentró la complacencia
del Padre.
Es
la complacencia salvífica. En efecto, el Padre abraza con ella ―en el corazón
de su Hijo― a todos aquellos por los que este Hijo se hizo hombre. Todos
aquellos por los que tiene el corazón. Todos aquellos por los que murió y
resucitó.
En
el Corazón de Jesús el hombre y el mundo vuelven a encontrar la complacencia
del Padre. Este es el corazón de nuestro Redentor. Es el corazón del Redentor
del mundo». (S. Juan Pablo II, Ángelus,
domingo 22 de junio de 1986)
miércoles, 21 de junio de 2017
UN BALUARTE DEL CREADOR
Cordillera de los Andes
frente a Santiago de Chile (Junio 2017)
«Majestuosa es la blanca montaña,
Que te dio por baluarte el Señor»
(Himno
nacional de Chile)
martes, 20 de junio de 2017
SACRA LITURGIA 2017. INTERVENCIÓN DEL CARDENAL BURKE
El cardenal Burke oficiando con el rito antiguo en
la capilla de Nuestra Señora
de los Dolores (Brasilia) el pasado sábado 17 de
junio.
Presento
la traducción española del artículo de Lorenzo Bertocchi sobre la intervención
del Cardenal Burke en el reciente Congreso Sacra Liturgia 2017, realizado en
Milán.
Fuente: La Nuova Bussola Quotidiana
Misa en la forma
extraordinaria, una señal de continuidad
Lorenzo
Bertocchi
06.09.2017
«La
intervención del cardenal Raymond Leo Burke en el congreso Sacra Liturgia ha
versado sobre el motu proprio Summorum
Pontificum de Benedicto XVI tras diez años de su publicación, en julio de
2007. El documento, al que también está dedicado el dossier de la revista Il Timone del mes de junio, ha vuelto a
expresar la plena ciudadanía de la Liturgia romana tradicional anterior a la
reforma de 1970.
Ayer
por la mañana el cardenal estadounidense ha abierto los trabajos de la tercera
jornada del congreso que concluye hoy en el Duomo
de Milán con las Vísperas solemnes en el rito ambrosiano. Refiriéndose al
discurso del papa Ratzinger sobre el contraste entre las dos interpretaciones
de las reformas suscitadas por el Vaticano II, Burke ha dicho que «la
hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura niega la unidad orgánica de
la Sagrada Liturgia, tal como se ha transmitido a lo largo de los siglos desde
los tiempos Apostólicos. Esta forma de interpretar tiene su origen en un falso
sentido de la Tradición, según el cual todo lo que ha sucedido después de la
experiencia de la Iglesia primitiva es visto con recelo y como una corrupción
de la pureza de la experiencia de la Iglesia en los primeros años de su vida.
(...) La visión de la Iglesia primitiva por parte de la hermenéutica de la
discontinuidad es ingenua y no toma en cuenta las dificultades que la Iglesia
ha experimentado desde sus primeros días a causa de la infidelidad de algunos
de sus miembros a la doctrina y la moral de Cristo transmitidos por el
ministerio Apostólico».
Según
Burke esta hermenéutica de la discontinuidad, que se caracteriza por un cierto
«arqueologismo», no por casualidad «se concentró con particular vehemencia en
el desmantelamiento de la Sagrada Liturgia, porque es en la vida litúrgica de
la Iglesia donde se manifiesta de modo más claro y perfecto la inhabitación del
Espíritu Santo, la presencia de Cristo en medio de nosotros, en todos los
tiempos y lugares en los que se encuentran sus miembros. La Sagrada liturgia
testimonia del modo más perfecto posible el orden que el Espíritu Santo,
inhabitando la Iglesia y las almas de sus miembros, siempre refleja y
promueve».
Benedicto
XVI, durante el encuentro del 27 de junio de 2007 en el que se presentó a
algunos obispos y cardenales la disciplina litúrgica del Motu Proprio,
constataba que la forma extraordinaria del rito, esto es, la anterior a la
reforma de 1970, no solo respondía al deseo de algunas personas mayores, sino
también al de muchos jóvenes.
«En
mi experiencia en varias partes de Europa y Estados Unidos, ha dicho el
cardenal Burke, las asambleas, bien numerosas, que asisten a la celebración de
la Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano, están compuestas de
muchas familias jóvenes e incluso muchos adolescentes y jóvenes adultos no
casados. Hablando con ellos, se hace evidente que su atracción por el “Usus
Antiquior” se basa en la articulada sacralidad de la Forma Extraordinaria.
Muchos de estos jóvenes han experimentado el vacío y la condición incluso
nociva de la cultura contemporánea en que viven, dicho con palabras del Papa
San Juan Pablo II, “como si Dios no existiera”. Esta nueva generación,
profundamente decepcionada por la cultura secular y atea, ahora busca la
manifestación evidente de la presencia de Dios. No desean una forma de la
Sagrada Liturgia que esté contaminada por elementos de una cultura que ellos
mismos han experimentado como nociva».
Interesante
también la importancia que Burke ha dado al hecho de que la forma
extraordinaria no significa algo «anormal» o «raro». Por el contrario, la
celebración de la forma extraordinaria, que también se llama con justa razón «Usus Antiquior», es normativa en el
sentido de que se trata de un uso normal de la Sagrada Liturgia en el Rito
romano.
Para
muchos, la «la misa en latín» sigue siendo una concesión a ciertos grupos; el cardenal dice, por el contrario, que el Usus antiquior debe ser «visto cada vez
más como una riqueza común de la vida litúrgica de la Iglesia». «Algunos, ha
dicho, siguen pensando que el Usus
Antiquior es un interés de algunos miembros de la iglesia pero no un
interés general de todos en la Iglesia. Por ejemplo, no existe un esfuerzo por dar
una catequesis integral sobre la Liturgia, que incluya el aprecio por la forma
más antigua del rito romano. (...) Ciertamente, la formación de los
seminaristas debe incluir la instrucción en la Forma Extraordinaria del rito
romano junto a la teología que está implícita o la sustenta, y también la
preparación para celebrar la Santa Misa según la Forma Extraordinaria.
sábado, 17 de junio de 2017
ECCE PANIS ANGELORUM
Ecce panis angelórum,
factus cibus viatórum.
vere panis filiórum,
non mitténdus cánibus.
Ostensorio de la
custodia de la Catedral de Toledo
He aquí el pan de los ángeles,
hecho pan de los viajeros.
Es el verdadero pan de los hijos,
no se arroje a los perros
-------------------
Sit laus plena, sit sonóra,
sit iucúnda, sit decóra
mentis iubilatio
Procesión
del Corpus (Valencia 2013)
Sea la alabanza plena,
sea sonora, sea alegre,
sea pura la alabanza del alma.
(Santo Tomás de Aquino,
Secuencia Lauda Sion)
miércoles, 14 de junio de 2017
SACRA LITURGIA 2017. INTERVENCIÓN DEL CARDENAL SARAH (II)
Cardenal Robert Sarah. Foto: Fr. Lawrence, OP.
«DIABÓLICO QUIEN HA ATACADO
A BXVI: DESTRUYE LA IGLESIA»
Por Lorenzo Bertocchi
(Continuación)
Fuente: La nuova Bussola Quotidiana
PERMANECER VUELTOS A
CRISTO
El
cardenal ha recordado a continuación unas palabras de san Ambrosio dirigidas a
un bautizado: “Recuerda las preguntas que se te han propuesto, vuelve a pensar
las respuestas: tú de vuelves hacia el oriente, porque quien renuncia a Satanás
mira a Cristo cara a cara” (De Mysterii). «A través del uso de una postura
física común, de profundo significado junto a sus hermanos, el neófito toma su
lugar como cristiano en el culto de la Iglesia. He hablado en varias ocasiones
sobre la importancia de recuperar esta orientación, de estar vueltos hacia
oriente durante la celebración de la liturgia de hoy, y sigo sosteniendo lo que
he dicho. Simplemente me gustaría señalar que en las palabras de San Ambrosio
podemos apreciar el verdadero poder, la belleza, incluso el sentido de cuando
miramos al oriente. Así permanecemos unidos en la Iglesia, que se vuelve hacia
el Señor para adorarle, para contemplar a Cristo “cara a cara”.
En
definitiva, «un cristiano es una persona que sabe ocupar su lugar preciso en la
asamblea litúrgica de la Iglesia, que toma de este manantial la gracia y la
enseñanza necesaria para la vida cristiana. Estas personas comienzan a
penetrar, y por tanto a vivir siempre más, los profundos misterios transmitidos
por la Sagrada Liturgia. Por eso, participar en la Sagrada Liturgia, es algo
esencial para el cristiano».
LA COMUNIÓN EN LA BOCA Y
DE RODILLAS
«Hoy
querría expresamente llamar a pensar y promover la belleza, la conveniencia y
el valor pastoral de una práctica desarrollada durante la larga vida y
tradición de la Iglesia, esto es, el acto de recibir la Santa Comunión en la
lengua y de rodillas. Si San Pablo nos enseña que “al nombre de Jesús doble la
rodilla todo cuanto hay en los cielos, en la tierra y en las regiones
subterráneas” (Fil 2, 10), cuanto más debemos doblar nuestras rodillas cuando
recibimos al Señor en el sublime e íntimo acto de la Sagrada Comunión».
Para
reflexionar sobre este tema tan delicado, el cardenal ha propuesto a los
presentes el ejemplo de dos Santos: Juan Pablo II y la Madre Teresa de Calcuta.
«La vida entera de Karol Wojtyla estuvo marcada por un profundo respeto por la
Santa Eucaristía. (...) Hoy les pido simplemente que piensen en los últimos años
de su ministerio: un hombre marcado en el cuerpo por la enfermedad; pero Juan
Pablo II nunca se ha sentado delante de la Eucaristía. Siempre se ha obligado a
arrodillarse. Necesitaba la ayuda de otros para doblar las rodillas y luego
levantarse. Hasta sus últimos días ha querido darnos un gran testimonio de
veneración al Santísimo Sacramento».
La
madre Teresa «seguramente tocaba todos los días el “cuerpo” de Cristo presente
en los cuerpos acabados de los más pobres. Sin embargo, con asombro y
veneración respetuosa, decidió no tocar el cuerpo de Cristo transubstanciado.
En cambio, lo adoraba. Lo contemplaba silenciosamente. Se arrodillaba y
postraba delante de Jesús en la Eucaristía. Y lo recibía como un niño pequeño
humildemente alimentado por su Dios. Ver a cristianos recibir la Sagrada
Comunión en sus manos le llenaba de tristeza y dolor. Ella misma dijo: «cuando
voy por el mundo, lo que me hace estar más triste es ver a la gente que recibe
la comunión en sus manos».
Sarah
se ha declarado consciente del hecho de que «la legislación actual contiene el
permiso para recibir la Eucaristía de pie y en la mano, pero recibirla de
rodillas y en la lengua es la norma de los católicos de rito latino».
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