miércoles, 19 de febrero de 2025

EL HUERTO COMO LUGAR DE SALVACIÓN

Recojo esta piadosa consideración de Fray Luis de Granada sobre la sepultura de Cristo. La concatenación de los distintos «huertos» como escenarios privilegiados de nuestra salvación, me parece especialmente sugerente y literariamente hermosa.

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«Resta considerar con cuánta devoción y compasión, cuáles serían allí las lágrimas del amado discípulo, de la santa Magdalena y de las otras piadosas mujeres: cómo lo envolverían en aquella sábana limpia, y cubrirían su rostro con un sudario, y finalmente lo llevarían en sus andas, y lo depositarían en aquel huerto donde estaba el santo sepulcro. En el huerto comenzó la pasión de Cristo, y en el huerto se acabó, y por este medio nos libró del Señor de la culpa cometida en el huerto del paraíso, y por ella finalmente nos lleva al huerto del cielo. Pues, oh buen Jesús, concédeme, aunque indigno, ya que entonces no merecí hallarme con el cuerpo presente a estas tan dolorosas obsequias, me halle en ellas meditándolas y tratándolas con fe y amor en mi corazón, experimentado algo de aquel afecto y compasión que tu inocentísima Madre y la bienaventurada Magdalena sintieron en este día» (Vida de Cristo, EDIBESA, Madrid 2000, p. 297).


 

martes, 4 de febrero de 2025

EL DIABLO ODIA LA TRADICIÓN

Interesante columna de Camillo Langone publicada en el Foglio Quotidiano en diciembre pasado. La aversión hacia la misa tridentina dentro de la Iglesia es a veces tan incomprensible como brutal; solo la presencia de un poder preternatural –el diablo– puede dar razón de semejante furia.

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Leer al Cardenal Sarah para entender
que el enemigo del latín es el diablo

Camillo Langone

Fuente: ilfoglio.it

El enemigo del latín es el diablo. El cardenal Sarah lo revela en su último libro“¿Existe Dios?”, publicado por Cantagalli: “El proyecto de cancelar definitivamente la misa tradicional tridentina, es decir, un rito que se remonta a san Gregorio Magno, una liturgia que tiene 1600 años, una misa que ha hecho santos a muchos y que se ha celebrado por muchos santos, si es real, me parece un insulto a la historia de la Iglesia y a la Santa Tradición, un proyecto diabólico que querría romper con la Iglesia de Cristo, de los Apóstoles y de los Santos". Así que el enemigo del latín es el diablo. De hecho, sólo una maldad metafísica puede explicar tal implacabilidad del clero progresista, o más bien nihilista, contra un rito tan objetivamente bello, tan ampliamente apreciado por los fieles. Nadie fuera de la Iglesia lo sabe, también porque sonaría incomprensible, pero la principal acusación contra los católicos tradicionales es precisamente su amor por el latín. Y el acusador por excelencia, según la etimología hebrea, es Satanás. Gracias al cardenal Sarah sabemos que es inútil apelar a los obispos y pontífices para salvar la Misa en latín (la autorización para celebrarla): hay que recurrir a San Miguel Arcángel, el santo de los exorcismos.