lunes, 1 de noviembre de 2021

LA CORONA DE LOS SANTOS

Nadie podrá ser coronado si no ha vencido, ni podrá vencer si no ha luchado, decía San Agustín. Los santos del cielo han alcanzado la corona inmarcesible de gloria (1 Pedro 5, 4) porque han luchado por imprimir la imagen de Cristo en sus vidas, y su victoria viene coronada finalmente por Dios: «al coronar sus méritos, coronas tu propia obra», dice hermosamente el prefacio de los Santos. Desde antiguo se ha representado a los santos con un disco o aureola sobre sus cabezas para simbolizar la corona que Dios otorga a sus soldados vencedores. Interesante al respecto es el comentario de Santo Tomás a un versículo del salmo 5 (Señor nos coronaste con el escudo de tu buena voluntad):  

«El Señor está aquí abajo como escudo protector, pero en la Patria como escudo que corona. De hecho, era una costumbre entre los antiguos romanos usar escudos redondos, y en ellos tenían la esperanza de la victoria; y cuando triunfaban, usaban ese mismo escudo como corona. Y de ahí que los santos estén representados en los cuadros con un escudo redondo en la cabeza, pues, habiendo obtenido la victoria sobre sus enemigos, como los romanos, llevan un escudo redondo en la cabeza, que les sirve de corona. Por eso el salmista dice: con tu buena voluntad nos coronaste como con un escudo, es decir: para el escudo de nuestra coronación tenemos tu buena voluntad, que nos defiende aquí abajo, y que nos corona en la Patria». (Postilla super Psalmos 5, 9).


 

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