domingo, 30 de abril de 2017

PERLAS DE LA FORMA EXTRAORDINARIA. LA OFRENDA DEL PAN


Sin duda el ofertorio del misal de San Pío V posee una riqueza espiritual y teológica muy superior al ofertorio del misal del Beato Pablo VI. He aquí la oración de ofrecimiento del pan en una y otra forma:

R
 ecibe, oh Padre Santo,
omnipotente y eterno Dios,
esta hostia inmaculada,
que yo, indigno siervo tuyo,
ofrezco a Ti, mi Dios vivo y verdadero,
por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias;
y por todos los presentes;
y también por todos los fieles cristianos, vivos y difuntos;
a fin de que a mí y a ellos nos aproveche para la salvación en la vida eterna. Amén. (Forma extraordinaria)

B
 endito seas, Señor, Dios del Universo,
por este pan, 
fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; 
el será para nosotros pan de vida. (Forma ordinaria)

Con la primera oración cabe esperar en el sacerdote oficiante una verdadera conmoción interior: sentimientos de profunda humildad, de seria responsabilidad ante la acción que se dispone a realizar, de auténtico mediador entre Dios y su pueblo, de sagrado estupor por tener que ceder a Cristo su persona, sus manos, su voz, su voluntad, para hacer presente el Santo Sacrificio del Calvario. La gloria de Dios y la salvación de las almas empapan esta oración de principio a fin.
La segunda oración, sin desconocer su hermosa significación, no tiene la fuerza arrebatodora de la primera. Envuelta en cierta vaguedad, bien podría servir como plegaria de bendición de cualquier mesa familiar. 

1 comentario:

  1. Pues aun hubiera sido peor de no haber intervenido el Papa Pablo VI directamente. Lo cuenta mons. Bugnini en su libro La Reforma Litúrgica editado por la BAC. La formula latina suena así:
    Benedictus es Domine Deus Universi quia de Tua largitate accepimus panem QUEM TIBI OFFERIMUS fructum terrae et operis manuum hominum: ex quo nobis fiet Panis Vitae.
    Pues bien, las palabras en mayúscula QUEM TIBI OFFERIMUS o en el Cáliz QUOD TIBI OFFERIMUS fueron añadidas por el mismo Papa -pues no figuraban en el esquema de la Comisión- quien dijo textualmente "si no, no sería una fórmula de ofertorio". Y aun así se ha traducido te presentamos, que no obstante ser correcto -presente: munus, don ofrecido- no expresa con suficiente claridad la intención del Celebrante de consagrar para que el pan ordinario se convierta en PAN DE VIDA: Hostia pura inmaculada y santa.

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