lunes, 9 de diciembre de 2013

EVANGELIZAR SIN COMPLEJOS


No permita Dios que la preparación del próximo Sínodo extraordinario sobre la familia, con sus cuestionarios de opinión y promesas inquietantes de revisión de temas no menores por parte de algunos eclesiásticos, se prestara a crear en el ambiente una sensación análoga a la que dejaron en el ánimo del gran Gómez Dávila ciertos acontecimientos del último Concilio. En sus Escolios a un texto implícito (tomo I, p. 253), con su agudeza habitual -aunque también con evidente ironía y exageración-, escribió el siguiente aforismo: “El Segundo Concilio Vaticano parece menos una asamblea episcopal que un conciliábulo de manufactureros asustados porque perdieron la clientela”. Nada más perjudicial para la nueva evangelización, deseosa de conquistar muchos corazones, que una oferta rebajada y acomplejada de la fe, llevada a cabo por vendedores ni siquiera muy convencidos de la hermosa calidad del producto que ofrecen.

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